Niños de Las Lilas que juegan en los escombros y desechos tras el derrumbe de viviendas en la ribera del río Ozama. Fuente Externa.
Por NoticiasEnlineaRD
La ansiedad les dificulta conciliar el sueño y la inquietud de no contar con un lugar donde ir les mantiene en constante alerta.
Después de tres días desde la llegada del ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, al área de Las Lilas en Santo Domingo Este, los habitantes se sienten inseguros ante la posibilidad de ser desalojados.
Trozos de madera esparcidos, cemento, pertenencias que no pudieron ser salvadas, y una atmósfera de soledad y tristeza son las condiciones que enfrentan aquellos que ya han perdido sus hogares.
La ansiedad les dificulta descansar y la incertidumbre sobre la falta de un techo donde refugiarse los mantiene en estado de alerta. Algunos de los vecinos comentan que les ofrecieron entre RD$100,000 y RD$700,000 para dejar sus casas y permitir la demolición.
La justificación para los desalojos es el plan llamado “Recuperación de la Margen Oriental del Río Ozama”, que tendrá un costo de RD$409. 5 millones y afectará a aproximadamente 62,815 personas.
Doralisa Sánchez García, de 65 años, afirmó que la suma que la Unidad Ejecutora para la Readecuación de Barrios y Entornos (URBE) acordó darle para que desocupe su hogar es de RD$363,000, pero ella considera que esa cifra no es suficiente para encontrar un lugar adecuado donde vivir.
Ha residido más de 30 años en la zona de Las Lilas y, según contó, construyó su casa con lo que tenía. En su vivienda de madera y techo de zinc crió a sus cinco hijos; actualmente, vende café para poder cubrir sus gastos básicos como alimentos y los ingredientes para hacer helados que vende a RD$10.
“Estoy realmente molesta con la URBE, llevo 30 años aquí; si tuviera la oportunidad de irme a otro sitio, lo haría, pero no tengo adónde ir. Solo sobrevivo con lo que ingreso de la venta de café, lo cual no es suficiente, y cada vez que llueve y sube el río, me quedo sin nada. Es lo único que poseo”, expresó Sánchez García, triste por no contar con un lugar donde dirigirse.
Al tener problemas de presión arterial alta y estar en desacuerdo con ser desalojada sin una alternativa segura, mencionó que su salud ha empeorado y pasa noches en vela por la ansiedad.
Modesto Ramírez también compartió la incertidumbre de perder la vivienda que construyó con muchos años de esfuerzo; esto lo mantiene nervioso y alerta cada vez que ve un equipo de la UBER por la zona.
“Cuando ellos llegaron me pidieron que firmara un acuerdo por RD$149,000, pero a los inquilinos les están ofreciendo más que a mí, les dan a cada uno RD$300,000, y yo soy el propietario que se esforzó por tener su casa; deberían tener consideración con el propietario”, afirmó.
El martes 5 de mayo, durante la visita del ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, al sector, dialogó con Ramón Acosta, quien le manifestó que los habitantes de Las Lilas están en desacuerdo con la compensación ofrecida por sus viviendas, así como con los conflictos que se han generado durante los desalojos.
Un plano de una vivienda
Revisión.
“Mi pequeño hogar se ubica junto al río, pero cuando me mude quisiera ir a una finca. Sin embargo, al igual que muchas personas que están recibiendo RD$300 mil, a mí no me lo ofrecen, ni me dan la oportunidad de pagar un plan para una vivienda. Voy a la entidad, muestro mi identificación; cuando entrego los papeles, no saben qué sucedió con mi solicitud porque no tienen mi evaluación. Es extraño, ya que a mis vecinos les aprobaron y a mí no”, declaró.
Joselin Batista es otra persona afectada, a quien le colapsó su casa hace un año y lleva ocho meses en espera de recibir una compensación. Aunque le ofrecieron RD$141 mil por no habitar en la vivienda, sigue esperando el pago.
