Santo Domingo, RD.– Cada 26 de junio se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1987 con el propósito de fortalecer la cooperación internacional en la prevención del consumo de drogas y el combate al narcotráfico.
La efeméride busca generar conciencia sobre el impacto que tiene el problema mundial de las drogas en la salud pública, la seguridad y el desarrollo de las sociedades, además de promover políticas basadas en la prevención, el tratamiento y la rehabilitación de las personas afectadas.
Un desafío mundial
El consumo y el tráfico ilícito de drogas continúan representando uno de los principales desafíos para la comunidad internacional. Organismos especializados advierten que millones de personas enfrentan consecuencias relacionadas con la dependencia de sustancias, mientras que el narcotráfico sigue alimentando redes del crimen organizado y la violencia en distintas regiones del mundo.
Especialistas destacan la importancia de reducir el estigma hacia quienes padecen trastornos por consumo de sustancias, promoviendo el acceso oportuno a servicios de salud, apoyo psicológico y programas de reinserción social.
Datos que reflejan la magnitud del problema
De acuerdo con el Informe Mundial sobre Drogas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD):
- El número de consumidores de drogas aumentó un 23 % durante la última década, alcanzando aproximadamente 296 millones de personas entre los 15 y 64 años.
- Las muertes relacionadas con el consumo de drogas crecieron un 17.5 % entre 2009 y 2019, con cerca de 500,000 fallecimientos al año.
- Los opioides, entre ellos la heroína y el fentanilo, continúan siendo las sustancias que provocan el mayor número de muertes por sobredosis.
Un llamado a fortalecer la prevención
En esta fecha, organismos internacionales, gobiernos y organizaciones sociales reiteran la necesidad de fortalecer las campañas de prevención, ampliar el acceso a tratamientos basados en evidencia científica y reforzar la cooperación internacional para combatir el tráfico ilícito de drogas.
Asimismo, se promueve un enfoque que combine acciones de seguridad con políticas de salud pública y respeto a los derechos humanos, con el objetivo de reducir el impacto del consumo de sustancias y ofrecer oportunidades de recuperación e integración a quienes enfrentan problemas de adicción.