Redacción Noticiasenlineard
El descontento ciudadano en Santo Domingo y la Plaza de la Bandera se activa en rechazo a la reforma fiscal, las restricciones del Código Penal y la letalidad policial, mientras el Poder Ejecutivo opta por no emitir declaraciones.
Lo que en el año 2020 fue catalogado por el entonces candidato presidencial Luis Abinader como “el más bello concierto musical de los últimos tiempos”, hoy se ha transformado en un incómodo asedio acústico para su propia gestión gubernamental. La República Dominicana cumple una semana ininterrumpida bajo el eco de intensos “cacerolazos” nocturnos en múltiples sectores del Gran Santo Domingo, acompañados de masivas movilizaciones civiles que han vuelto a tomar la emblemática Plaza de la Bandera en señal de profundo rechazo a las recientes medidas económicas y sociales de la administración del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Las protestas, que suman una semana, responden al rechazo del “Plan Anticrisis” (reforma fiscal) y la “ley mordaza” del nuevo Código Penal. Además, la ciudadanía se moviliza contra la letalidad policial, caso evidenciado en la muerte del joven Darlin Mercado en Herrera. La Plaza de la Bandera se convirtió en epicentro de manifestaciones que paralizaron el tráfico, cuestionando al oficialismo de cara al 2028. Pese a la presión social y la participación de la oposición (Opción Democrática) ante los altos costos de los combustibles, el Gobierno de Abinader mantiene silencio y continúa con su agenda, ignorando la presión en la capital.