El monarca de los 80 kilos en Santo Domingo 2026 revela las precariedades detrás de su gloria. Entrenó sin pabellón y hoy suplica al Gobierno una casa para su madre diabética en lugar del premio en efectivo. Fuente externa
Santo Domingo. (Noticias En Línea RD).– Las manos que el pasado 7 de agosto se alzaron con gloria y sostuvieron la medalla de oro de los 80 kilogramos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 no siempre llevaron puestos los guantes de combatir. Un par de años antes de que el pabellón de combate retumbara con el aplauso ensordecedor de un país tras su victoria ante el venezolano Diego Pereyra, esas mismas manos se entremezclaban a diario entre cubetas, agua, jabón y cepillos bajo el sol abrasador de los parqueos de la capital.
El púgil dominicano Noel Pacheco, hoy de 24 años y oriundo del empobrecido pero talentoso sector de Maquiteria, en Santo Domingo Este, es el protagonista de una de las crónicas humanas más conmovedoras del deporte nacional. Para poder sobrevivir y mantener a flote a su familia, Pacheco tuvo que dividir sus jornadas en el sector informal trabajando como lavador de vehículos en las calles y, simultáneamente, como empacador de compras en las sucursales de los supermercados La Sirena.
“Guayar la yuca” por la salud de su madre e hijas
Las precariedades económicas de su hogar llegaron a ser tan extremas que el atleta se vio obligado a apartarse por completo del ensogado y abandonar los entrenamientos. Su madre, doña Irene Pacheco —quien se fajó de forma incansable para levantar la familia— padece hoy de un cuadro crónico de diabetes y trastornos de la tiroides. Además, Noel es el responsable absoluto del sustento de dos niñas mellizas. “Lamentablemente tenía que dejar el boxeo; había carencia de recursos y en este país se tenía que guayar fuerte la yuca para poder comer y comprar las medicinas de mi madre” , relata con una mirada teñida de nostalgia y tristeza.
Esa decisión de emergencia provocó que la Fuerza Aérea de la República Dominicana (FARD) le diera la “baja” como miembro militar al dejar de asistir a las prácticas institucionales. Sin embargo, el destino le otorgó un segundo round. Un coronel de la institución, consciente del descomunal talento y la depurada técnica del joven de Maquiteria, lo buscó, le aconsejó retomar la disciplina, prometió reinsertarlo en las filas militares y lo convenció de que el boxeo marcaría su salvación económica. Se llevó de consejos, regresó al cuadrilátero y desde entonces no ha parado de ganar combates.
Entrenar en la ruina: “Hicimos de tripas corazón”
Detrás de la radiante sonrisa con la presea tricolor al cuello, Pacheco destapa una incómoda verdad sobre las condiciones de preparación de nuestros atletas de alto rendimiento. El campeón narró que tuvieron que entrenar bajo condiciones infrahumanas. Mientras observaban de lejos cómo el Gobierno construía de forma lenta la moderna estructura de combate para la cita regional, ellos debían guarecerse en un desastroso pabellón viejo. “Nosotros tuvimos que hacer de tripas corazón para poder prepararnos para estos juegos; no teníamos una casa digna ni un espacio adecuado para entrenar”, denunció con dolor.
Hoy, tras coronarse campeón centroamericano, Noel Pacheco mantiene sus pies sobre la tierra y lanza una conmovedora súplica al presidente de la República y a las autoridades de la dirección de deportes. Más allá de los incentivos económicos gubernamentales que superan los 300 mil pesos en efectivo, las ilusiones de este joven responsable apuntan a un techo seguro. “Si fuera por mí, se hubieran podido quedar con el monto en efectivo obtenido y preferiría que el Gobierno me regale una vivienda digna para mi madre, que es una mujer enferma. Tener un techo propio para ella sería mi verdadero premio de oro”, concluyó el monarca dominicano.