Alejandro Prats al momento de ejecutar la mecánica de su tan singular como petente tiro. Cortesía Manolito Jiménez.
Redacción Noticiasenlineard
SANTO DOMINGO, República Dominicana.– El talento no se hereda a medias, se asume con responsabilidad y disciplina. En el competitivo universo del boliche internacional, el nombre del dominicano Alex Prats resuena hoy con una fuerza especial, no solo por sus números en las canchas, sino por recibir el aval definitivo de los más grandes referentes históricos de esta disciplina. Las leyendas vivas y excampeones mundiales, Alfonso Rodríguez, de México, y Rolando Sebelén, de la República Dominicana, han coincidido en señalar la calidad técnica y el temple de acero del atleta como sus principales cartas de triunfo.
Hijo de una estirpe deportiva inolvidable —el eterno e inmortal del deporte Franchie Prats y la destacada propulsora Bettina Prats—, Alex ha sabido labrarse su propio camino a base de ejecuciones impecables y una madurez competitiva que asombra a propios y extraños. “Tiene las herramientas que diferencian a un buen jugador de un competidor de época”, comentaron analistas deportivos tras las recientes demostraciones de Prats, donde su capacidad para mantener la calma bajo presión extrema terminó por decantar los elogios de la élite.
Alfonso Rodríguez, una de las glorias más respetadas del boliche mexicano con calibre global, destacó que la consistencia en el movimiento de Prats es digna de manual de enseñanza. Por su parte, el icónico Rolando Sebelén, patriarca del boliche en Quisqueya y campeón mundial indiscutible, valoró que el joven atleta combina la herencia competitiva de sus padres con un hambre voraz de superación diaria. Para Sebelén, ver jugar a Alex en las pistas del Sebelén Bowling Center o en escenarios extranjeros es garantía de presenciar un boliche de altísimo nivel técnico.
La evolución de Prats llega en un momento cumbre para el boliche dominicano, una disciplina que busca mantener su espacio de honor en el ciclo olímpico y los torneos regionales de la PBA. Su juego limpio, la precisión milimétrica en la lectura de los aceitados de las pistas y una fortaleza mental inquebrantable colocan al hijo de Franchie en la cúspide de la consideración internacional. Con el respaldo de estas leyendas, el futuro de Alex Prats no tiene techo en el firmamento deportivo.