Las máximas preclasificadas vinieron de atrás en el Arthur Ashe para aplastar 5-7, 6-0 y 6-2 a la pareja sorpresa integrada por Krueger y Montgomery. Para Townsend representa su cuarto “grande” consecutivo, cerrando un ciclo perfecto, este viernes 11 de septiembre de 2026, en Nueva York. (AP Foto/Kirsty Wigglesworth) License this photo
QUEENS, NUEVA YORK (Noticias En Línea RD).– El Olimpo del tenis de dobles femenino tiene a sus soberanas definitivas e indiscutibles, sellando una de las dinastías más dominantes y técnicamente perfectas que haya visto el circuito de la WTA en el último lustro. En una demostración de orgullo, jerarquía y voleas implacables en la red, la pareja integrada por la estadounidense Taylor Townsend y la checa Katerina Siniakova conquistó de forma neta el título de dobles del Abierto de Estados Unidos (US Open 2026), tras vencer en la gran final disputada este viernes a la dupla revelación de Ashlyn Krueger y Robin Montgomery.
La victoria, sellada con parciales de 5-7, 6-0 y 6-2 en el imponente Arthur Ashe Stadium, posee una trascendencia histórica descomunal para el tenis moderno: le permitió a Townsend y Siniakova completar el codiciado Grand Slam de carrera como equipo. Esta corona express en Nueva York se suma de forma consecutiva a sus vitrinas del circuito grande tras haber alzado los trofeos de Wimbledon en 2024, el Abierto de Australia en 2025 y el codiciado Roland Garros de París a principios de este mismo año.
De los nervios matutinos al tenis destructivo
El choque por el trofeo arrancó con un guion de alta tensión y nerviosismo para las favoritas. Krueger y Montgomery, una pareja estadounidense que ingresó al cuadro principal gracias a una invitación especial (wildcard) a pesar de ocupar los pírricos puestos 570 y 610 del ranking mundial, intentaron extender su cuento de hadas tras haber eliminado en las rondas previas a las campeonas defensoras. Las invitadas sorprendieron en el primer parcial al quebrar el saque de las monarcas y colocarse arriba 3-0, terminando por llevarse el set 7-5 ante la mirada atónita de los especialistas.
Sin embargo, tras el jalón de orejas en el banco del vestidor, las máximas preclasificadas reaccionaron con un juego destructivo. Amparadas en la velocidad de piernas y golpes agresivos sobre la red por parte de Siniakova, la dupla barrió neta el segundo set con un humillante 6-0 en cuestión de minutos, extendiendo el castigo en el set definitivo con un cómodo 6-2. Townsend cayó de rodillas sobre el cemento azul tras el punto final, estallando en lágrimas y sonrisas al fundirse en un abrazo con la checa, cobrándose la amarga revancha tras haber perdido la final del año pasado en este mismo escenario.
“Había muchísimos nervios en el ambiente porque estábamos luchando con el corazón por este título específico. Si darle la vuelta a la historia de forma perfecta tuviera un rostro en el tenis, definitivamente verías el mío en este instante. Estoy muy orgullosa de lo que logramos”, exclamó radiante Townsend, de 30 años.
Confianza blindada y récords de leyenda
Esta victoria dorada consolida la madurez deportiva de Taylor Townsend, quien se sacudió la frustración epidemiológica de haber quedado eliminada en el cuadro de individuales a manos de la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, demostrando que su tenis de dobles se encuentra en otra dimensión espacial. Para la norteamericana representa su cuarto campeonato de Grand Slam, cerrando el círculo perfecto de los cuatro grandes.
Por su parte, la implacable checa Katerina Siniakova ha elevado su estatus de leyenda viva al coleccionar su duodécimo (12.º) trofeo de Grand Slam en dobles, consolidando un palmarés de época donde se registran siete coronas junto a su compatriota Barbora Krejcikova y una inolvidable alianza con la juvenil Coco Gauff. Con la entrega de las copas de plata y los cheques de campeonato, Flushing Meadows se alista para dar paso este fin de semana a las esperadas finales individuales masculinas y de tenis adaptado, mientras el tenis norteamericano celebra por todo lo alto el primer diamante cosechado en casa.