Los casos confirmados por el NYPD subieron un 15.8% en lo que va de año. Los ataques contra la comunidad judía concentran más de la mitad de los expedientes, forzando una dura advertencia del Gobierno federal al alcalde Mamdani. a población judía de NYC se siente en riesgo ahora que se acercan 2 de sus festividades más importantes. Crédito: Andres Kudacki | AP
Nueva York. (Noticias En Línea RD).– La ciudad de Nueva York experimenta un inquietante y profundo contraste en sus balances de seguridad ciudadana. Los datos más recientes difundidos de forma oficial por el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) desvelan una realidad compleja: mientras la metrópoli acaba de cerrar el verano con la menor cantidad de homicidios y tiroteos desde que se tienen registros históricos comparables, los delitos de odio han registrado un repunte del 15.8% en los primeros ocho meses de este año 2026.
El balance estadístico de la uniformada detalla que entre enero y agosto se confirmaron 425 delitos motivados por prejuicios, frente a los 367 reportados en el mismo período del año anterior. Este repunte de intolerancia está siendo impulsado de manera mayoritaria por agresiones físicas y verbales dirigidas de forma directa contra personas de la comunidad judía, encendiendo las alarmas de los líderes comunitarios a pocos días de que inicien las festividades sagradas de Rosh Hashanah y Yom Kippur .
El 10% de la población sufre más del 50% de los ataques
La desproporción de las agresiones ha consternado a los analistas sociológicos. Los judíos neoyorquinos representan aproximadamente el 10% de los habitantes de la Gran Manzana, pero concentran más de la mitad de todas las víctimas de delitos de odio confirmados en la ciudad, registrando los ataques antisemitas un alza neta del 8% en el año en curso.
Entre los episodios más graves del verano destaca el apuñalamiento en julio de Moshe Grunhaus en las inmediaciones de una sinagoga en el Upper West Side, así como el arresto express de un sospechoso en Midtown Manhattan el pasado 24 de agosto tras agredir y robarle el sombrero tradicional a un hombre judío ortodoxo. Aunque la policía reportó un alivio temporal con una reducción del 13.6% en estos casos específicos durante agosto, la tensión en los vecindarios permanece al límite.
Encerrona federal y fuego político contra el alcalde Mamdani
La gravedad del problema forzó la intervención directa del gobierno federal de los Estados Unidos. La fiscal general adjunta de la nación y responsable de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia, Harmeet Dhillon, envió una enérgica carta de reclamo al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, exigiendo explicaciones urgentes ante lo que Washington califica como un “posible trato desigual y deficiente” en la protección de los ciudadanos judíos. Dhillon confirmó que agencias federales han abierto una investigación formal sobre estos crímenes.
El escenario ha agudizado la crisis política que rodea al alcalde Mamdani. Líderes locales y sectores de la oposición han vinculado la retórica del ejecutivo municipal sobre la guerra en Gaza con el auge de la violencia callejera. Mamdani ha rechazado tajantemente las acusaciones, argumentando que su administración lucha de frente contra el antisemitismo y que ha incrementado de forma express los presupuestos especiales de vigilancia e investigación comunitaria.
Un verano con marcas de seguridad nunca antes vistas
Este auge de la intolerancia camina en una acera totalmente opuesta al éxito general contra el crimen común. Entre el 1 de junio y el 31 de agosto de 2026, Nueva York quebró todos los récords históricos de pacificación urbana:
Se contabilizaron apenas 66 asesinatos en el trimestre, doce menos que el mínimo previo establecido en 2017.
Se registraron 195 tiroteos, rompiendo la marca histórica anterior de 227 incidentes.
El número de personas heridas por disparos descendió a 249, superando el récord positivo que ostentaba el año 2018.
El balance final expone un panorama agridulce para la alcaldía: la delincuencia pandillera y de armas de fuego de alta gama bate mínimos históricos, pero los ciudadanos continúan expuestos a brotes de violencia ideológica y sectaria en el transporte y espacios públicos, desafiando las promesas de equidad de la administración neoyorquina.