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Villa Jaragua, R.D.-El peso de un conflicto latente por más de tres décadas volvió a teñir de sangre al municipio de Villa Jaragua, provincia Bahoruco, demostrando cómo las heridas mal cerradas del pasado pueden estallar con violencia letal en el presente.
La madrugada de este sábado, el municipio se convirtió en el escenario de un trágico incidente que cobró la vida del reconocido comerciante Jerinton Paulino Pérez Méndez y del joven Juan Diego Sena Matos. El presunto autor de los disparos, Durvín Méndez Peña, alias “Kekero”, se entregó formalmente a las autoridades horas después en el municipio de Jimaní, provincia Independencia, siendo trasladado de inmediato bajo un riguroso dispositivo de extrema seguridad civil y policial.
Un historial de sangre iniciado en 1993
Al ser conducido por agentes de la Dirección Central de Investigación (DICRIM) al departamento de la Policía Nacional en Neyba (municipio cabecera de la provincia), el detenido rehusó ofrecer declaraciones extensas ante la prensa, limitándose a pronunciar una frase que devela el oscuro trasfondo del crimen:
“Ese es un problema de muchos años”.
Las investigaciones preliminares de la uniformada confirman que el hecho obedece a una violenta rencilla hereditaria iniciada en el año 1993. Según los archivos policiales, hace 33 años “Kekero” ultimó a un hermano de Jerinton Pérez Méndez. Tiempo después, en un acto de retaliación por la muerte de su pariente, el hoy occiso (Jerinton) asesinó a un hermano de “Kekero”. Esta espiral de violencia recíproca sumó este fin de semana dos nuevas lápidas a la trágica contabilidad familiar.
Balance de la agresión y situación de los heridos
El ataque con arma de fuego ejecutado por el prevenido no se limitó a las víctimas mortales. Los reportes policiales indican que Méndez Peña también causó heridas de bala a la nombrada Berta Josefina Sena y a su primo Sergio Méndez, quienes le acompañaban en el lugar del suceso. Las autoridades hospitalarias mantienen bajo reserva el diagnóstico actual de los afectados.
El imputado será puesto a disposición del Ministerio Público en las próximas horas para el conocimiento de la medida de coerción correspondiente. Las autoridades civiles han hecho un llamado a la cordura en la zona, mientras agentes del orden público refuerzan la vigilancia en el área para evitar nuevos episodios de represalia entre las familias involucradas.
