Redacción Noticiasenlineard
Dimitrova estaba hablando con los medios cuando Larry se llevó la medalla de oro. Llena de felicidad, mencionó que ha estado entrenando desde que tenía 10 años a un “chiquillo” que finalmente logró el éxito, en esta ocasión en su país.
Como última lección, María Dimitrova orientó a Larry Aracena sobre el camino que aún debe recorrer.
La intensidad del calor en el Pabellón de Karate del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte era fuerte, pero las ganas de brillar de ambos eran aún más poderosas.
Tenían objetivos compartidos; Dimitrova había comentado días antes que estos serían sus últimos Juegos Centroamericanos y del Caribe (JCC) y que deseaba salir del evento con su sexta medalla de oro consecutiva en el kata femenino individual.
Por su parte, Aracena buscaba borrar el mal sabor que le dejó perder en la final masculina individual en San Salvador 2023.
Dimitrova fue la primera en izar la bandera tricolor al máximo.
La atleta dominicana llegó al tatami del complejo deportivo alrededor de las 4:30 de la tarde, llevó a cabo su rutina, generó gran emoción entre el público presente y luego ganó 5-0 contra la colombiana Valentina Zapata, repitiendo la final de San Salvador, el evento anterior de los Centroamericanos.
Ese momento quedó grabado en la historia, ella no podía creerlo; su reacción, después de saludar a sus oponentes, fue alzar los cinco dedos de su mano izquierda y el índice de la derecha. Un seis lleno de gloria.
Su trayectoria de casi veinte años llegó a su fin, el esfuerzo valió realmente la pena y el anhelo de ganar ante su gente, amigos y familiares, se hizo realidad.
“Me faltaba triunfar aquí en mi hogar, me faltaba participar en un evento importante frente a mi gente, mi familia, mis hijos. Eso era lo que me hacía falta y hoy lo logré”, comentó la karateca al finalizar su actuación y al hablar con los medios.

Su expresión al comunicarse decía lo que todos notaban: se sentía contenta. Además, lo que dijo enfatizó un valor esencial para ella: el respeto hacia sus competidores, su oficio y su familia.
Por eso, no dejó pasar la ocasión de hablar de su esposo Félix Sánchez, quien es un atleta doble medallista olímpico y se emocionó profundamente en dos momentos: la primera vez cuando Dimitrova aseguró su lugar en la competencia por la medalla de oro en la mañana del martes 5 de agosto y la segunda cuando finalmente ganó el oro.
“Somos claramente una pareja de deportistas. Yo capto totalmente el estilo de vida de Félix y él understand mi forma de vivir. Nos ayudamos mutuamente”, afirmó.
La pareja colabora al máximo y no es sorprendente, ya que cuando ella tiene que practicar por la mañana temprano, su esposo la apoya y cuando él necesita hacer gestiones, ella también está ahí para ayudar.
“Él ha estado presente durante todo este proceso y sabe cuánto he tenido que renunciar para estar aquí hoy”, contó entre risas al recordar esos instantes.

Irónicamente, Dimitrova empezó a charlar sobre su futuro retiro y el cambio generacional, todo parecía habitual, incluso mencionó que en su academia cuenta con ocho karatecas que están representando a la República Dominicana en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026.
Todo estaba bien, todo era normal… Sin embargo, ocurrió algo, un momento de gran emoción. La estructura deportiva comenzó a temblar, los altavoces sonaban sin parar y se oían gritos desde fuera del Pabellón de Kárate.
¿Qué estaba ocurriendo? ¿Qué estaba pasando? Bueno, Larry Aracena logró vencer 3-2 al guatemalteco Fernando Calderón y se llevó la medalla de oro en los JCC.
La reacción de Dimitrova fue cubrirse el rostro con las manos, sonreír, aplaudir y repetir tres veces la palabra “¡Ganó, ganó, ganó!”
El siguiente paso
Después, Dimitrova mencionó que ha entrenado desde que tenía 10 años a un “muchachito” que alcanzó el éxito, en esta ocasión en su propio país.
En el evento de 2023, que se llevó a cabo en San Salvador, Aracena perdió en la final ante el venezolano Clevir Casanova, pero tres años después esa derrota quedó atrás y el dominicano se convirtió en campeón regional de su disciplina.

Aracena se dirigió al mismo sitio donde se encontraba Dimitrova para dialogar con los periodistas, y al encontrarse cara a cara, se produjo ese abrazo dorado.
“Esto significa mucho para mí porque cuando ella ganó, me dio un gran impulso. Me dio fuerza y pensé ‘ella lo logró, no puedo dejar que el país se caiga; debo esforzarme al máximo’. Así conseguimos la segunda medalla de karate”, afirmó.
Para él, el esfuerzo, la dedicación y la inversión económica dieron sus frutos. Además, también mostró su agradecimiento.
“Tuve varias competencias donde no me fue muy bien, pero eso era parte del proceso. Cada competencia era una oportunidad para aprender y mejorar, y así logré obtener el resultado aquí”, comentó.
Antes de finalizar su encuentro con los medios, Aracena reconoció que recoger el testigo de Dimitrova es un reto considerable, pero, según sus palabras, el país puede estar tranquilo porque el legado continuará.
“Cuando ella termina, yo empiezo. El país puede sentirse contento y seguro de que el legado sigue, no se queda solo con ella, hay un buen relevo de nosotros”, expresó.
Una nueva participación, una nueva ocasión para seguir demostrando que cuando una etapa se cierra, otra se abre para avanzar.