El cohete propulsor del megacohete Starship de SpaceX es recapturado durante un vuelo de prueba desde Starbase en Boca Chica, Texas. Eric Gay/AP

SANTO DOMINGO.— Un segmento a la deriva de un cohete Falcon 9, perteneciente a la empresa aeroespacial SpaceX, colisionó este miércoles contra la superficie lunar tal como lo habían anticipado astrónomos y científicos internacionales. La colisión, aunque de carácter no intencional, ha captado la atención de la comunidad científica global, convirtiéndose en uno de los raros eventos de impacto artificial registrados en el satélite natural.
El hallazgo y la confirmación del suceso fueron documentados desde el desierto de Atacama, en Chile, mediante los instrumentos del Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO). Según los reportes técnicos, el telescopio logró detectar una efímera nube de escombros y trazas espectrales de gas de sodio y litio que permanecieron visibles durante un lapso de 5 a 10 minutos posterior al impacto.
De acuerdo con las explicaciones brindadas por los investigadores, las firmas químicas analizadas sugieren que el sodio detectado provenía directamente del regolito lunar pulverizado por el golpe, mientras que los rastros de litio procederían de la propia estructura y componentes internos de la etapa del cohete.
El fragmento involucrado, con dimensiones equivalentes a las de un autobús urbano, correspondía a la segunda etapa del lanzador Falcon 9, el cual fue puesto en órbita en enero de 2025 para transportar dos módulos de alunizaje. Tras cumplir su objetivo inicial de propulsar la carga útil hacia su trayectoria cislunar, el segmento quedó fuera de control en el espacio hasta que la gravedad lunar hizo el impacto inevitable a una velocidad estimada de 8,690 kilómetros por hora.
Especialistas del Laboratorio Nacional de Los Álamos en Nuevo México confirmaron que el evento no representó amenaza ni peligro alguno para la Tierra. Sin embargo, agencias espaciales de alto nivel, entre ellas la NASA, siguen de cerca el evento con el objetivo de fotografiar el nuevo cráter lunar mediante sondas en órbita como el LRO (Lunar Reconnaissance Orbiter).
El estudio de estos choques resulta de alto valor estratégico para la NASA y la industria aeroespacial, en momentos en que se intensifican los planes para establecer una presencia humana permanente en la Luna y se busca normar con mayor rigor la gestión de la basura espacial en el entorno cislunar.