Redacción Noticiasenlineard
El Gobierno de Nicaragua, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, arremetió y criticó duramente a la República Dominicana tras la condena emitida por la cancillería dominicana ante las declaraciones del presidente Daniel Ortega, quien había afirmado que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones”.
La respuesta de Managua tildó a las autoridades de las máximas instituciones dominicanas de “voces vasallas y servidumbres vergonzosas” al servicio de imperios extranjeros. Sin embargo, el comunicado nicaragüense matizó su ataque separando la postura oficial de la dignidad del pueblo dominicano, utilizando como puente un lazo histórico compartido.
Los puntos clave del conflicto diplomático
La frase detonante: Durante el 47 aniversario de la revolución sandinista el 19 de julio de 2026, el presidente Daniel Ortega aseguró que en su país no se repetirían comicios para evitar que la oposición “intente atrapar el gobierno”. Posteriormente, el Parlamento sandinista aclaró que sí habrá elecciones, pero bajo reformas constitucionales que impidan la participación de “traidores a la patria” o de partidos con financiamiento extranjero.
La condena dominicana: El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Dominicana calificó los dichos de Ortega como un “abierto desconocimiento de los principios esenciales de la democracia representativa”. Amparados en la Carta Democrática Interamericana, exigieron garantizar el derecho al voto soberano y competitivo.
La mención histórica de Nicaragua: Para contrarrestar la fricción, la cancillería nicaragüense invocó la memoria de Gregorio Urbano Gilbert, un emblemático guerrillero y héroe nacional dominicano.
¿Quién fue Gregorio Urbano Gilbert y por qué lo mencionan?
Nicaragua apeló a la figura de Gilbert para recordar que ambos pueblos han compartido luchas históricas contra el intervencionismo militar.
Gregorio Urbano Gilbert (1898–1970) fue un linotipista y combatiente dominicano recordado como el “Héroe de dos pueblos”. Se opuso tenazmente a las dos ocupaciones estadounidenses de la República Dominicana (en 1916 y 1965). Tras sufrir cárcel en su patria, se exilió y viajó a Nicaragua en 1928, donde se integró al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional liderado por el general Augusto C. Sandino. Gilbert alcanzó el rango de capitán y ayudante del Comando Supremo sandinista combatiendo la ocupación de Estados Unidos en la región de Las Segovias, convirtiéndose en el símbolo máximo de la fraternidad histórica y antiintervencionista entre ambas naciones.