Redacción Noticiasenlineard
La indignación y el dolor se han apoderado de la comunidad de Calle Bonita, en el municipio de Hatillo, San Cristóbal. Un velo de misterio rodea el fallecimiento de Miguel Antonio Lucas Valenzuela, de 44 años, quien perdió la vida en el Hospital Regional Juan Pablo Pina pocas horas después de ser liberado de un destacamento de la Policía Nacional, donde permaneció seis días bajo arresto.
El hoy occiso, quien se ganaba la vida vendiendo números de lotería de forma independiente, fue detenido el pasado miércoles 8 de julio por agentes policiales que portaban su fotografía. De acuerdo con las declaraciones de su hijo primogénito, Danny Miguel Valenzuela, la víctima fue entregada en un estado de salud desolador: presentaba fiebre alta, moretones en diversas partes del cuerpo, labios agrietados y se encontraba vomitando sangre. Sus parientes denunciaron que el destacamento se negó a gestionar una ambulancia, obligando al joven a trasladar a su progenitor moribundo en una motocicleta hacia el centro hospitalario, donde finalmente falleció.
El padre de la víctima, Miguel Ángel Lucas Maldonado, denunció la existencia de “manos oscuras” en el caso, argumentando que a los familiares se les prohibió ver al detenido durante su reclusión y que este fue devuelto “completamente reventado”. En señal de indignación y en demanda de una investigación transparente, la familia colocó el ataúd con los restos de Lucas Valenzuela frente a la sede de la Dirección Regional de la Policía antes de proceder a su sepelio. El abogado de la defensa, Carlos Rodríguez, informó que ya se han iniciado las instancias legales correspondientes ante el Ministerio Público para esclarecer las causas reales del deceso y establecer responsabilidades penales.