Mientras la economía doméstica sufre los efectos de la reforma fiscal
SANTO DOMINGO, RD.– El presidente de la República, Luis Abinader, encabezó el acto inaugural del Americas Investment Forum (AIF) 2026, un cónclave de carácter internacional organizado por el Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana). Durante su intervención, el mandatario desplegó una narrativa centrada en la “confianza” y la “estabilidad macroeconómica” como los principales imanes para la atracción de capitales extranjeros hacia el territorio nacional, asegurando ante delegados de 52 países que la nación cuenta con reglas claras, transparencia institucional y seguridad jurídica.
Sin embargo, el laconismo y el optimismo desmedido plasmado en los discursos de los funcionarios gubernamentales contrastan drásticamente con las tensiones que vive el aparato productivo interno y las clases trabajadoras en las calles. Mientras las autoridades promueven al país en playas extranjeras como un oasis financiero, la realidad económica local experimenta una asfixia de la que no escapan los pequeños comerciantes, quienes encaran el alza de costos operativos en un entorno nacional fuertemente impactado por las recientes políticas fiscales.
Durante el foro internacional, que se desarrolla en las instalaciones del hotel JW Marriott de Santo Domingo, el jefe de Estado exhibió como un logro de su gestión que el país alcanzara una inversión extranjera directa (IED) superior a los 5,000 millones de dólares en el pasado período fiscal, sumado a la generación de 200,000 empleos directos en el sector de zonas francas. No obstante, analistas independientes señalan que estas métricas de consumo masivo no se traducen en una mejora real de la calidad de vida de los dominicanos, debido a que la inflación acumulada barre de forma silenciosa con el poder adquisitivo real de los salarios.
El discurso de Abinader, quien afirmó ante representantes de potencias como China, Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos que “la confianza es la moneda más valiosa de la economía moderna”, esquivó por completo abordar el malestar social imperante por la reciente reforma fiscal. Dicha reforma fue aprobada a vapor en solo seis días por la bancada oficialista en el Congreso Nacional, incrementando la presión impositiva sobre las empresas locales y desmintiendo en la práctica la supuesta política de incentivos que se mercadea hacia el exterior. En el evento, el funcionario Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón se unió al coro de alabanzas al afirmar que el país vive una “ruptura de época” que supuestamente lo consolida como una potencia regional en manufactura avanzada, acompañado en las ponencias académicas por expertos de la Universidad de Harvard.
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Al cierre de la jornada, diversos líderes comerciales recordaron que este ambiente de bonanza que el Gobierno promueve para los grandes consorcios multinacionales no se corresponde con el trato fiscal implacable que reciben los emprendedores criollos dentro del territorio nacional. Este divorcio entre las promesas palaciegas y el día a día de los ciudadanos coincide plenamente con las denuncias sobre la retención de márgenes de beneficio del Estado, una postura analizada en profundidad en nuestro Editorial donde exigimos que el Gobierno cumpla con las reglas de juego y baje los combustibles, evidenciando las contradicciones de una administración que ahoga el presupuesto familiar mientras aplaude los indicadores macroeconómicos en foros cerrados.
