Rescatistas sacan a Daniel Cordero de entre los escombros de su casa en Catia la Mar, Venezuela, el viernes 26 de junio de 2026, dos días después de los sismos ocurridos en el país. (AP Foto/Fernando Vergara)
Por: Juan Arráez, Andry Rincón y Anna-Catherine Brigida / Agencia AP
Redacción Noticias En Línea RD
LA GUAIRA, VENEZUELA.– Entre el espeso polvo, el dolor y la muerte que arropan al litoral central venezolano, la vida se abre paso de manera milagrosa. Con el rostro completamente ensangrentado pero con signos vitales estables, el ciudadano Daniel Cordero logró ser extraído con vida de entre las profundas ruinas de un edificio residencial que colapsó por completo en la localidad de Catia La Mar, en el estado costero de La Guaira.
Rodeado de un cuerpo mixto de rescatistas y civiles que estallaron en vítores y lágrimas, Cordero fue estabilizado y subido de emergencia a una camilla médica, mientras decenas de transeúntes atónitos filmaban la impactante escena con sus teléfonos móviles. Este emotivo rescate, sumado al de otras personas en distintos cuadrantes, ha inyectado una dosis urgente de optimismo y combustible emocional a miles de familias que permanecen apostadas en las aceras esperando encontrar a sus seres queridos sepultados.
El drama humano: “Es horrible, hemos visto demasiado”
El tiempo apremia de manera dramática. Las agencias internacionales de ayuda humanitaria consideran que las primeras 48 a 72 horas posteriores a un sismo son la “ventana crítica” para recuperar personas con vida, un plazo que puede extenderse ligeramente si los atrapados logran tener acceso a bolsas de aire, agua o alimentos bajo las estructuras. Bajo el sol abrasador caribeño, la desesperación civil se entrelaza con pequeños momentos de júbilo: un anciano con un ojo morado fue sacado con vida ante los aplausos de sus vecinos, y un pequeño niño de apenas 4 años de edad, identificado como Adrián Rojas, fue rescatado sano y salvo.
Sin embargo, el sufrimiento y la tragedia superan por mucho a los milagros en esta demarcación. La ciudadana Daritza Polo recibió la peor de las noticias al confirmarse el hallazgo del cuerpo sin vida de su madre. La misma desdicha golpeó a una joven madre en La Guaira, quien sufrió un desmayo fulminante en plena calle mientras los rescatistas sacaban envueltos en sábanas los cadáveres de sus pequeños hijos, Leyder y Leymar Rojas, de 3 y 10 años de edad, respectivamente. “Es horrible, hemos visto demasiado. Sacamos a uno vivo, gracias a Dios, refiriéndose al pequeño Adrián, pero a ellos no… a ellos no llegamos”, expresaba entre sollozos Ramón Eduardo, tío de los menores fallecidos.
Familias en vilo que se resisten a perder la fe
Para miles de hogares, la falta de información oficial se ha convertido en su única ancla de esperanza. En Puerto Píritu, estado Anzoátegui, Ángela Molina Castro sigue pegada al teléfono esperando noticias de sus dos jóvenes sobrinos, Andrés David y Ángel Eduardo Molina Mendoza, de 21 y 19 años, cuyo edificio residencial se desplomó el pasado miércoles. Aunque sus familiares montan guardia frente a los escombros removiendo piedras pesadas con sus propias manos, los equipos pesados de rescate aún no han podido llegar a ese sector específico.
Una vigilia similar mantiene desde la distancia Flor María González, quien viajó de emergencia a Maracaibo tras enterarse de que el edificio de apartamentos de su hija, Dilinyer Caroley Rada González (33 años), y sus tres pequeños nietos de 10, 8 y 6 años, quedó totalmente pulverizado por los temblores de magnitudes 7.2 y 7.5. Su otra hija permanece en el perímetro de la ruina con la mirada fija en las excavadoras, aferrada a una fe inquebrantable de que su familia se encuentra en alguna cavidad esperando ser salvada.
Mientras tanto, el balance general de la catástrofe continúa su ascenso de forma alarmante, registrando un suelo oficial e histórico de 1,450 fallecidos, miles de heridos internados en centros de salud colapsados y decenas de miles de personas reportadas formalmente como desaparecidas por sus allegados.
Para dar seguimiento continuo a las historias de los sobrevivientes, listas de heridos y los canales internacionales de asistencia en la zona de desastre, puede revisar la cobertura global de AP News o consultar los despachos de asistencia de emergencia de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).