Por: David Ricardo Brens de León Abogado y Periodista.
Para el día 23 de junio del presente año está prevista la celebración de las primarias demócratas para escoger los candidatos a las elecciones de medio término de noviembre de este año, donde serán escogidos los candidatos a la Cámara de Representantes y del Senado Americano.
Todas las encuestas de medición política y de aceptación realizadas hasta la fecha, y previo a la convención demócrata, señalan que el oficialista partido republicano y el gobierno de Donald Trump se enfrentan a un gran descalabro y revés electoral, debido a las desacertadas políticas de corte social implementadas por el presidente Donald Trump y su gobierno; la carestía a que esta gestión ha sometido a los ciudadanos norteamericanos en la adquisición de los productos básicos y de primera necesidad; el aumento significativo del precio de la gasolina —cosa que el electorado americano no perdona—; la incursión en la guerra de Irán por parte de Estados Unidos, sin que mediara una amenaza latente contra esta nación; la imposición de aranceles a los países que no están conformes con la política de Trump y enfrentan las políticas neoliberales del presidente Donald Trump; así como una política migratoria que ha venido creando un clima de incertidumbre e inseguridad para los trabajadores del campo, granjas agrícolas, mano de obra y manufacturas en los Estados Unidos.
Todos los factores señalados, así como las mediciones y encuestas realizadas, son el indicativo y el reflejo de gran parte de los motivos que han creado en los electores la desconfianza y apatía hacia las políticas implementadas por Donald Trump y su gobierno, y han provocado un rechazo a la propuesta republicana de cara a las elecciones de noviembre próximo.
Visto este panorama electoral sombrío para el presidente Donald Trump y el Partido Republicano hacia las elecciones de medio término de noviembre, la lógica indica que el ganador de la contienda electoral de noviembre lo será el Partido Demócrata.
Ahora bien, ¿cuáles son los desafíos que afronta el Partido Demócrata de cara a las elecciones de medio término a celebrarse este mes de noviembre, y sobre todo a las primarias demócratas del 23 de junio de este mismo año para la escogencia de sus candidatos a cargos electivos, sobre todo los que conformarán su matrícula en las cámaras legislativas: Cámara de Representantes y Senado de los Estados Unidos? A saber, son los siguientes: acabar con la mayoría mecánica con la que cuenta en ambas cámaras el actual gobierno encabezado por el republicano Donald Trump, lo que le ha permitido al presidente Trump y su gobierno hacer cuanto les venga en ganas sin enfrentar consecuencias políticas y jurídicas.
La muestra palpable de las acciones de complicidad entre el ejecutivo de Trump y las cámaras legislativas se evidencia en las acciones ilegales cometidas por el presidente Trump y funcionarios de su gobierno. Para muestra basta con enunciar algunas acciones realizadas al margen de la Constitución y las leyes de los Estados Unidos, tales como: 1) la imposición unilateral e ilegal de aranceles a todos aquellos países y naciones que no estaban de acuerdo y que no apoyaron las políticas encaminadas por Donald Trump; 2) la invasión y asalto a la casa presidencial de Venezuela, donde secuestraron al presidente de esa nación, Nicolás Maduro, y a su esposa, acción que no contó con la aprobación del Congreso ni fue censurada por dichas cámaras; 3) la guerra contra Irán, que la sociedad americana y el mundo no le vieron ni le ven sentido, y que dicha acción bélica ha causado grandes pérdidas económicas mundiales, ha disparado la inflación, el costo de la vida, la escasez de productos de primera necesidad y un alza descomunal en los precios de los combustibles, que ha lacerado los bolsillos y la economía de los estadounidenses y del mundo; 4) las desacertadas políticas migratorias selectivas implementadas por el gobierno de Trump, donde de manera inhumana se persigue, apresa, encarcela y somete a vejaciones y discriminación a los detenidos, sin importar que estén regularizados o en vías de regularización, por el solo hecho de ser latinos o inmigrantes, y luego se les deporta; y 5) el recorte en los programas sociales, sobre todo aquellos destinados a ayudar a las personas con adicciones, de escasos recursos y que viven en los lugares más deprimidos y vulnerables de la sociedad americana.
Todos estos factores son óbice para que en noviembre la sociedad americana exprese su conformidad o inconformidad con la gestión presidencial de Donald Trump y escoja a quienes entiende que les garantizan un clima permanente de estabilidad, tranquilidad, paz y sosiego.
En las primarias del 23 de junio no solo está en juego la credibilidad de los demócratas, que deben tener bien claro a quiénes van a escoger para que les representen, especialmente en la Cámara de Representantes y el Senado, ya que una elección incorrecta —y de mantenerse las fuerzas legislativas a favor del presidente Donald Trump como hasta ahora— permitirá que este siga actuando de espaldas a los intereses del pueblo americano, con consecuencias impredecibles.
Vivimos en tiempos muy difíciles, donde se hace necesario que quienes gobiernan estén revestidos de inteligencia, serenidad y control emocional; que no gobiernen apegados al resentimiento, la retaliación, la venganza, el odio, la malquerencia, la frustración y el despecho.
El mundo amerita ser dirigido por líderes que actúen con sensatez, comedimiento, tacto, sentido social y compromiso con el bien, la libertad y la justicia.
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Si no logramos conseguir estos propósitos y logros, habremos fracasado como guías y jefes mundiales, dándoles un flaco servicio a la estabilidad global, donde desde ya se torna difícil convivir entre hermanos.
Estados Unidos es una potencia mundial que representa una nación determinante para el mantenimiento de la estabilidad y la paz que requiere la humanidad. De su acontecer político y sus resultados no solo depende la suerte del pueblo americano, sino que el mundo pende de un hilo cuando hay desestabilización en esta gran nación.
