GREENBURGH, Nueva York — Los Knicks de Nueva York están protagonizando una marcha histórica y arrolladora en los presentes playoffs de la NBA. La Gran Manzana vibra con un baloncesto que evoca las épocas más gloriosas de la franquicia. Sin embargo, en el deporte de alto rendimiento la línea entre la inmortalidad y el olvido es sumamente delgada: el conjunto neoyorquino necesita ganar exactamente una ronda más para quedar registrado con letras de oro como uno de los mejores equipos de todos los tiempos.
La matemática y la gloria son sencillas pero implacables. Si los Knicks logran conseguir cuatro victorias más —y liquidar las Finales con rapidez—, su nombre ocuparía un lugar de privilegio inmediato junto a potencias dominantes de la postemporada, como los Lakers de Shaquille O’Neal y Kobe Bryant a principios de los 2000, o los imbatibles Warriors de Stephen Curry y Kevin Durant. Sería la consagración de un proyecto que ha devuelto el orgullo al Madison Square Garden.
El peligro de quedarse en la orilla
Pero el deporte no tiene memoria para los subcampeones. Si Nueva York tropieza en el último escalón ante los colosos del Salvaje Oeste —ya sea midiéndose al arsenal joven de Oklahoma City o al imponente sistema de San Antonio—, corren el riesgo de ser recordados simplemente como una bonita anécdota; otra escuadra dominante en temporada regular y conferencia que no pudo soportar el peso de las Finales de la NBA.
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El cuerpo técnico y los jugadores se encuentran concentrados en Greenburgh de cara al inicio de la serie por el campeonato. Saben que la narrativa de la temporada se escribirá en los próximos días. El nivel de juego físico, la profundidad de la banca y la ejecución en los minutos de embrague dictarán si estos Knicks se coronan como la nueva dinastía del baloncesto mundial o si engrosarán la lista de los grandes equipos que se quedaron a las puertas de la gloria eterna.

Jugadores de los Knicks de Nueva York levantan el trofeo de campeón del Este tras el juego 4 de las finales de Conferencia ante los Cavaliers de Cleveland el lunes 25 de mayo del 2026. (AP Foto/Tim Phillis)