El acuerdo fue dado a conocer la noche del martes a través de redes sociales, luego de intensas gestiones diplomáticas lideradas por Pakistán, que actuó como mediador. La propuesta incluía una pausa de dos semanas en las hostilidades, durante la cual Irán permitiría el tránsito sin restricciones de buques petroleros, gaseros y comerciales por esta ruta clave para la economía global.
Tras el anuncio, un funcionario estadounidense confirmó el cese de las operaciones militares de Estados Unidos contra Irán. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, indicó que su país detendría sus acciones defensivas y garantizaría el paso seguro por el estrecho durante el periodo acordado, siempre en coordinación con sus fuerzas armadas.
El conflicto, que se intensificó a finales de febrero tras ataques militares de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, entra así en una fase de pausa que abre la puerta a negociaciones más amplias para un posible acuerdo a largo plazo.
Según funcionarios iraníes, el acuerdo fue posible gracias a los esfuerzos diplomáticos de Pakistán y la intervención de último momento de China, aliado estratégico de Irán. El Consejo de Seguridad Nacional iraní calificó el pacto como una victoria, afirmando que Estados Unidos aceptó condiciones clave planteadas por Teherán.
Durante la jornada previa, la incertidumbre dominó las negociaciones, e incluso se dudaba de su existencia. En medio de la tensión, Trump llegó a amenazar con ataques contra infraestructuras críticas iraníes, como centrales eléctricas y puentes, lo que podría constituir una violación del derecho internacional.
“Toda una civilización podría desaparecer”, advirtió el mandatario horas antes, aunque también expresó su esperanza de que se lograra una solución positiva.
