NUEVA YORK. — La marea tricolor volvió a tomar por asalto la emblemática avenida Grand Concourse este domingo. Miles de dominicanos abarrotaron las calles del condado del Bronx en la 37.ª edición de la Gran Parada Dominicana, una jornada donde la música, el folclore y el profundo amor a la patria reafirmaron el peso cultural y político de la diáspora en la ciudad de Nueva York.
Desde el mediodía, el ritmo del tambor y la güira marcó el paso de comparsas, diablos cojuelos y carrozas alegóricas. Lo que nació en 1989 bajo el liderazgo del comunitario Felipe Febles se ha transformado casi cuatro décadas después en la mayor vitrina de identidad y fuerza social de la comunidad quisqueyana en los Estados Unidos.
Músculo cultural y representación política
El tradicional desfile contó con una nutrida representación institucional y comunitaria, encabezada por el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, junto a oficiales electos, líderes cívicos, dirigentes deportivos y representantes de diversas organizaciones que han respaldado históricamente a la diáspora.
La masiva asistencia demostró que la Gran Parada no es solo un festejo, sino una contundente demostración del impacto económico y social que la Quisqueya que emigró ejerce en el desarrollo del estado neoyorquino:
Unidad generacional: Un espacio de convergencia donde abuelos, padres e hijos nacidos en suelo estadounidense preservan la herencia cultural dominicana.
Presencia de las fuerzas vivas: Participación activa de agrupaciones culturales, ligas deportivas del condado, comerciantes y gremios profesionales.
Proyección 2026: Una fiesta que ratifica que, sin importar la distancia, la República Dominicana palpita con fuerza en el corazón del Bronx.
Entre banderas flameando en cada esquina, vítores de “¡Que viva la República Dominicana!” y la algarabía de la multitud, la 37.ª Gran Parada cerró otra página dorada de la dominicanidad en el exterior, consolidando al Bronx como el hogar lejos del hogar para la diáspora.