SANTO DOMINGO.– El Comité Nacional del Partido Revolucionario Moderno (PRM) aprobó este domingo, en una sesión relámpago, seis resoluciones clave que trazan la ruta crítica para la renovación de sus autoridades técnico-directivas, fijando la celebración de su XXIV Convención Nacional Ordinaria para el próximo 2 de agosto.
La reunión, que contó con la presencia del liderato nacional del partido oficialista, ratificó la modalidad de Convención de Delegados como el mecanismo oficial para escoger a los nuevos directivos. Esta decisión ha encendido las alarmas y generado un profundo rechazo en diversos sectores de las bases del partido, quienes exigían un proceso de votación universal, directo y secreto.
Cronograma y ruta institucional
El calendario aprobado por el máximo organismo perremeísta establece una agenda que abarca el próximo trimestre:
5 de julio: Celebración de la XXIII Convención Nacional Extraordinaria para adecuar los estatutos internos del partido.
7 de julio: Apertura oficial del proceso de campaña interna para los aspirantes a puestos directivos.
2 de agosto: Votación formal de los delegados para elegir al presidente, vicepresidentes, secretario general y subsecretarios nacionales.
5 de septiembre: Asamblea Nacional Ordinaria de Delegados para la proclamación oficial de las autoridades electas, tanto a nivel nacional como del exterior.
El centro del debate: ¿Democracia interna o disciplina partidaria?
Fuentes internas confirman que la aprobación de estas resoluciones no estuvo exenta de tensiones. El núcleo del desacuerdo radica en la sustitución del voto directo de la militancia por el de una matrícula reducida de delegados.
La alta dirección del PRM defiende la medida argumentando que la prioridad del partido de gobierno debe ser salvaguardar la unidad institucional y la gobernabilidad, evitando el desgaste y las fricciones que suelen provocar los procesos abiertos masivos en las bases.
Por el contrario, corrientes emergentes y líderes de zonas intermedias han calificado el método como “excluyente”. Advierten que concentrar la elección en un grupo cerrado emula las prácticas de centralización política del pasado y debilita la participación democrática de los militantes que sostienen la estructura electoral de la organización.
El trasfondo del 2028
Más allá de la renovación burocrática, analistas políticos señalan que lo que realmente se juega en la convención de agosto es el control del aparato operativo del PRM con miras a la nominación presidencial del año 2028.
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Las facciones alineadas a las principales figuras con aspiraciones futuras buscan asegurar cuotas clave en la comisión ejecutiva. Asimismo, se mantiene bajo estricta observación el debate estatutario sobre si los nuevos incumbentes del partido podrán o no ejercer funciones simultáneas dentro del gabinete del Gobierno central.
