Se espera que este invierno presente cambios bruscos. Crédito: Seth Wenig | AP
NUEVA YORK, EE. UU. – Los neoyorquinos podrían enfrentar un invierno 2026-2027 marcado por fuertes contrastes meteorológicos, con períodos de nieve, aguanieve, lluvia helada y descensos repentinos de las temperaturas.
Las previsiones estacionales difundidas por The Old Farmer’s Almanac y Farmers’ Almanac apuntan a una temporada en la que las condiciones podrían cambiar rápidamente, especialmente durante enero y febrero de 2027.
Uno de los factores señalados en estas proyecciones es la presencia de “El Niño”, fenómeno climático que puede modificar los patrones de circulación atmosférica y la trayectoria de los sistemas de tormentas sobre Estados Unidos.
Un invierno marcado por los cambios bruscos
Más que una temporada caracterizada por un solo período prolongado de frío, las previsiones plantean la posibilidad de una sucesión de contrastes.
En Nueva York, jornadas relativamente suaves podrían ser seguidas por entradas de aire frío y precipitaciones invernales, provocando cambios rápidos entre lluvia, nieve, aguanieve y lluvia helada.
La diferencia de apenas unos grados puede determinar el tipo de precipitación que llegará a la ciudad. Una tormenta que inicialmente produzca lluvia podría transformarse en nieve o hielo si las temperaturas descienden durante su recorrido.
“El Niño” entra en escena
El comportamiento de El Niño es uno de los elementos considerados en las previsiones estacionales. El calentamiento de las aguas del Pacífico tropical puede influir en la corriente en chorro, una franja de vientos en altura que contribuye a dirigir los sistemas de tormentas.
Cuando este patrón interactúa con otras condiciones atmosféricas y oceánicas, las tormentas pueden adoptar diferentes trayectorias en la costa este.
Para Nueva York, esa situación resulta particularmente relevante debido a su ubicación y a las temperaturas que suelen mantenerse cerca del punto de congelación durante determinados episodios invernales.
Enero y febrero serían los meses más exigentes
El Farmers’ Almanac anticipa un invierno de fuertes contrastes y señala especialmente a enero y febrero como períodos en los que podrían presentarse episodios de mayor intensidad, incluyendo nevadas y períodos de frío pronunciado.
El impacto podría sentirse con mayor fuerza en sectores del norte y zonas interiores del noreste, aunque la ciudad de Nueva York tampoco estaría al margen.
La cercanía del océano puede contribuir a que algunas tormentas presenten condiciones cambiantes, pasando de lluvia a nieve o aguanieve dependiendo de pequeñas variaciones en la temperatura.
El hielo, otro riesgo para los neoyorquinos

Conociendo los pronósticos, será importante que la población se prepare a tiempo para mitigar los contratiempos propios del invierno. (Foto: Mike Groll/AP)
Uno de los escenarios que podría generar mayores dificultades sería la alternancia entre deshielo y nuevas entradas de aire frío.
Después de un período de temperaturas moderadas, el agua acumulada en calles, escaleras y aceras podría congelarse nuevamente durante la noche, creando superficies resbaladizas y condiciones peligrosas para peatones y conductores.
El transporte público también podría experimentar dificultades durante episodios de nieve húmeda o hielo, especialmente si las precipitaciones coinciden con descensos rápidos de temperatura.
¿Qué esperar durante noviembre y diciembre?
Aunque el corazón del invierno llegaría posteriormente, las previsiones contemplan que noviembre y diciembre podrían registrar períodos relativamente suaves, sin descartar episodios de nieve temprana.
El panorama podría tornarse más exigente a medida que avance la temporada y aumente la posibilidad de tormentas invernales y entradas de aire frío.
Para quienes viven y trabajan en Nueva York, la principal característica de este invierno podría ser precisamente su variabilidad.
Abrigos adecuados, calzado impermeable y atención a las actualizaciones meteorológicas serán importantes ante una temporada en la que las condiciones podrían cambiar rápidamente.
Las proyecciones de los almanaques ofrecen una referencia general y no permiten determinar con precisión cuándo ocurrirá una tormenta específica. Los detalles de cada sistema solo podrán establecerse conforme se acerque el evento.
Por ahora, el mensaje para Nueva York es claro: el invierno 2026-2027 podría no estar definido únicamente por cuánta nieve caerá, sino por la rapidez con la que las condiciones pasen de lluvia a nieve, hielo o frío intenso.