El juez William Sullivan disuelve el panel tras una tercera nota de estancamiento definitivo. El debate sobre si la madre actuó poseída por una psicosis posparto o si planificó el triple infanticidio divide a Estados Unidos. Crédito: The Patriot Ledger | AP
MASSACHUSETTS (Noticias En Línea RD).– El proceso judicial más doloroso, mediático y complejo de los últimos años en los Estados Unidos ha quedado sumido en el vacío absoluto. Tras casi seis semanas de desgarradores testimonios médicos y una intensa batalla legal, el juez William Sullivan declaró formalmente como “nulo” el juicio contra Lindsay Clancy, la madre acusada de estrangular a sus tres pequeños hijos, luego de que el jurado colapsara y notificara de forma oficial que le era imposible alcanzar un veredicto unánime.
La drástica decisión del magistrado llegó este viernes 4 de septiembre de 2026 tras recibir una tercera y definitiva nota de bloqueo del panel, el cual deliberó sin éxito durante siete extenuantes jornadas. El dictamen provocó una confrontación express en la sala cuando el abogado defensor, Kevin Reddington, intentó frenar la disolución del jurado solicitando una hora de prórroga de emergencia ante la Corte Suprema Judicial de Massachusetts para forzar una última deliberación, un recurso desesperado que estiró el drama hasta el límite.
La defensa del horror: “Voces masculinas” y fallas médicas
Clancy se declaró inocente de tres cargos de asesinato en primer grado por la muerte de sus hijos Cora (5 años), Dawson (3 años) y el tierno Callan (de apenas 8 meses de nacido), ocurrida en su residencia el 24 de enero de 2023. El eje central de la defensa penal fue la psicosis posparto, una condición psiquiátrica extrema y severa que destruye el juicio del individuo.
El célebre psiquiatra forense Phillip Resnick testificó que la acusada se encontraba en un estado de alienación mental total, revelando que la mujer escuchó una voz masculina que la instaba explícitamente a matar a los niños, un delirio que confesó posteriormente a un capellán del hospital y a su entonces esposo, Patrick Clancy. La defensa culpó directamente a los médicos por un tratamiento deficiente y un cóctel de fármacos mal diagnosticados que transformaron a una madre feliz en protagonista de una pesadilla.
La tesis de la Fiscalía: Una fría coartada calculada por reloj
En la otra acera de la verdad judicial, el Ministerio Público norteamericano presentó un relato escalofriante. Los fiscales argumentaron que, a pesar de sus problemas emocionales, Clancy conservaba el control de sus facultades y ejecutó un plan meticuloso y deliberado.
La acusación probó que la mujer envió de forma intencional a su esposo fuera de la casa a buscar comida y retirar un medicamento en una farmacia CVS, habiendo investigado previamente en internet cuánto tardaría el trayecto y llamando al comercio para confirmar la disponibilidad. En ese margen de tiempo a solas, utilizó bandas de ejercicio físico para estrangular uno a uno a sus tres hijos, antes de lanzarse desde la ventana de un segundo piso en un fallido intento de suicidio.
¿Qué pasará ahora con el caso?
Al agotarse los límites que establece la legislación de Massachusetts sobre la coacción judicial a los jurados bloqueados, el caso ha quedado en un limbo procesal. El dictamen del viernes prolonga una dolorosa espera familiar que ya se extiende por casi cuatro años y abre el escenario para la celebración de un nuevo juicio desde cero con un panel de ciudadanos totalmente diferente.
Mientras tanto, la transmisión en directo del caso continúa acaparando millones de espectadores en todo el mundo, convirtiendo a Lindsay Clancy en el centro de un debate global polarizado en las redes sociales entre quienes exigen una condena implacable de cadena perpetua y quienes piden piedad y reformas estructurales para la salud mental materna.