SANTO DOMINGO, RD.– El campo dominicano entra en una etapa de profunda incertidumbre y las alarmas se han encendido en las principales provincias agrícolas del país. La reciente emisión del Decreto 635-26, mediante el cual el Poder Ejecutivo dispuso la derogación del Decreto 693-24 —normativa que regulaba y establecía un arancel de hasta un 20 % a las importaciones de arroz procedentes de los Estados Unidos—, ha desatado un fuerte revuelo y preocupación generalizada en el sector productivo nacional.
El principal gremio del sector no ocultó su inquietud ante el sorpresivo dictamen gubernamental. “Podríamos decir que quisiéramos estar tranquilos pero no es una situación que nos lleva a la tranquilidad”, admitió de forma directa el presidente de la Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenarroz), Marcos Rodríguez, al revelar que la dirigencia arrocera nacional se enteró de la medida prácticamente de manera repentina. Rodríguez advirtió que la eliminación de estas protecciones arancelarias coloca al productor local en un severo estado de vulnerabilidad frente a las economías de escala y la agresiva competitividad de los subsidios agrícolas norteamericanos.
De acuerdo con los datos recabados por NoticiasEnlineaRD, el derogado decreto de diciembre de 2024 fungía como un escudo de defensa comercial para salvaguardar el sustento de unas 30,000 familias dominicanas y más de 80,000 empleos directos que dependen de este cereal en 21 provincias. La Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro) no tardó en calificar la medida como un “duro golpe a la producción nacional”, exigiendo con urgencia que el Gobierno aclare de qué manera pretende blindar la seguridad alimentaria y el empleo rural a partir de este momento.
Frente al descontento y las quejas generalizadas, el ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, salió al frente mediante un comunicado para asegurar que la administración de Luis Abinader “no dejará solos a los productores arroceros”. Según el funcionario, la derogación responde netamente a compromisos y presiones comerciales bajo el marco del tratado DR-Cafta, pero adelantó que la protección al campo no dependerá de los aranceles, sino de un “Plan B” que incluirá subsidios técnicos, líneas de crédito oportunas, tecnificación y facilidades de comercialización.
No obstante, la cadena productiva —que involucra desde dueños de factorías y distribuidores de agroquímicos hasta transportistas— teme una inminente quiebra masiva si el mercado local se ve inundado de arroz extranjero a bajo costo. Fenarroz exhortó a los productores a mantener la sensatez y la unidad en las próximas mesas de negociación, mientras que en el Congreso Nacional ya se debaten fuertes críticas de la oposición por la falta de planificación estatal para amortiguar este escenario comercial. ¡El debate está encendido y el plato principal de los dominicanos está bajo la lupa!