Las costas de la zona sur de la República Dominicana, de manera muy particular las pertenecientes al municipio de Baní en la provincia Peravia, continúan posicionándose como uno de los principales focos de atención y vulnerabilidad frente a las estructuras del narcotráfico internacional. En una alarmante radiografía sobre la seguridad nacional, las autoridades judiciales y los cuerpos de interdicción revelaron que se han incautado más de 30 mil kilos de cocaína durante los últimos ocho años únicamente en el litoral marino de esta demarcación geográfica.
Los datos, compartidos formalmente por el procurador fiscal titular de la jurisdicción de Peravia, Ángel Darío Tejeda Fabal, desnudan la cruda realidad operativa de las mafias que operan en el Caribe. De acuerdo con el representante del Ministerio Público, la provincia de Peravia comparte geográficamente la misma ruta de tránsito del narcotráfico transnacional que se moviliza activamente desde la región de La Guajira, una zona fronteriza compartida entre Colombia y Venezuela. Desde esos puntos sudamericanos, las redes criminales organizan despachos en lanchas rápidas que buscan aprovechar la geografía de las costas caribeñas dominicanas para coordinar los desembarcos.
Tejeda Fabal fue enfático al aclarar un factor crucial sobre el perfil de estos decomisos: los cargamentos de sustancias controladas interceptados en aguas de Baní no están diseñados para abastecer el mercado interno de consumo de drogas en la República Dominicana. Por el contrario, las organizaciones criminales utilizan el territorio dominicano exclusivamente como una plataforma logística o punto de tránsito estratégico. Tras burlar temporalmente los controles o intentar introducirlos por playas y acantilados locales, el destino final y definitivo de esta droga son los mercados de alto consumo en los Estados Unidos y el continente europeo.
La persistencia de esta actividad delictiva ha forzado a que la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), la Armada de la República Dominicana y la Fuerza Aérea, bajo la dirección directa del Ministerio Público, intensifiquen las misiones de vigilancia marítima en puntos clave como Punta Salinas y la Bahía de Ocoa. La incautación masiva acumulada de más de 30 toneladas refleja tanto la efectividad reciente de los radares y las operaciones de inteligencia conjunta, como el tamaño del desafío de proteger las fronteras nacionales. El Ministerio Público de Peravia ha reiterado su compromiso de mantener una persecución penal firme y estrechar la colaboración internacional para desmantelar los brazos locales de estas redes sudamericanas.