La estructura delictiva internacional, integrada por dos mujeres y un hombre, operaba de forma express en Santo Domingo Este. Suministraban potentes sedantes en las bebidas de sus víctimas para robarles dinero, tarjetas y prendas de alto valor.
SANTO DOMINGO ESTE (Noticias En Línea RD).– Una peligrosa, silenciosa y altamente sofisticada estructura criminal de carácter transnacional, que utilizaba las herramientas de la seducción amorosa y la manipulación de potentes fármacos clínicos para asaltar a ciudadanos de clase media y alta, ha sido sacada de circulación por los cuerpos de inteligencia del Estado. En un operativo de seguimiento forense ejecutado en este municipio, agentes adscritos a la Dirección Central de Investigación (DICRIM) apresaron de forma neta a tres ciudadanos de nacionalidad colombiana —dos mujeres y un hombre— acusados de liderar una red dedicada al robo agravado mediante sumisión química.
De acuerdo con los informes preliminares de la investigación de campo provistos a la mesa de redacción de Noticias En Línea RD, los involucrados habían instalado su base de operaciones epidemiológicas en los principales centros nocturnos, bares de alta gama y plataformas de citas en la zona oriental, seleccionando con pinzas a perfiles de hombres solventes.
Los detenidos son Natali Valeria Castillo González, Laura Valentina Villegas Villafaña y Diego Armando González, quienes fueron capturados durante la ejecución de una orden judicial de allanamiento en un apartamento del residencial Arrecifes del Sol.
El modus operandi : Seducción, copas y burundanga
El expediente de la Policía Nacional desbuda un esquema delictivo quirúrgico y frío. Las dos mujeres colombianas operaban como “anzuelos peatonales” en los establecimientos de diversión, procediendo a contactar, engatusar y seducir a las víctimas elegidas. Tras ganarse la confianza de los caballeros en las mesas y proponer traslados hacia entornos más íntimos como cabañas o apartamentos alquilados, las féminas ejecutaban el ataque químico.
Aprovechando el más mínimo descuido de los hombres, las damas les suministraban una potente sustancia química sedante (presuntamente escopolamina o benzodiacepinas de uso restringido) de forma directa en sus bebidas alcohólicas. El fármaco provocaba en las víctimas un estado de sedación express absoluto, amnesia temporal y pérdida total de la voluntad reflexiva en cuestión de minutos, cuadros clínicos que eran aprovechados de inmediato por el trío de delincuentes para despojarlos neta y violentamente de sus teléfonos celulares, dinero en efectivo, tarjetas de crédito bancarias y costosas prendas de oro y relojes de valor.
RADIOGRAFÍA DE LA BANDA INTERNACIONAL DESMANTELADA (SDE)
Composición de la red: Dos mujeres y un hombre de nacionalidad colombiana
Zona de operaciones: Cascos urbanos y centros nocturnos de Santo Domingo Este
Perfil de las víctimas: Hombres con solvencia económica y prendas de valor
Herramienta criminal: Sustancias químicas sedantes diluidas en bebidas
Botín incautado / Robado: Dinero en efectivo, joyas de oro, celulares y tarjetas
Organismo ejecutor: Dirección Central de Investigación (DICRIM)
El rol del chofer y el cerco judicial en Ciudad Nueva
Dentro de la organización delictiva, el hombre de nacionalidad colombiana desempeñaba una pauta logística crítica: operaba como el conductor de escape, encargándose de la vigilancia perimetral de los locales de citas, transportar las sustancias controladas y coordinar la huida neta de las mujeres una vez que los departamentos y bolsillos de las víctimas habían sido completamente saqueados, facilitando además la colocación de las joyas robadas en el mercado negro de prenderías.
El DICRIM informó que tras procesar múltiples denuncias forenses de ciudadanos que despertaron con severos cuadros de intoxicación y desvalijados en sus camas, se activó un cerco electrónico que permitió la captura del trío suramericano. Los detenidos fueron conducidos fuertemente custodiados a la Fiscalía de Santo Domingo Este, donde se les instrumenta un expediente por asociación de malhechores, robo agravado con nocturnidad y violación a la Ley General de Salud por uso ilegal de sustancias químicas controladas, enfrentando penas de hasta 20 años de prisión, mientras las autoridades alertan a los hombres a no descuidar sus copas en las noches de mambo de la capital.