NUEVA YORK.– En lo que ya se califica como un terremoto político y el fin de una era para la diáspora dominicana, la candidata progresista Darializa Avila Chevalier se alzó con la victoria en las primarias demócratas del Distrito Congresional 13, derrotando al veterano congresista Adriano Espaillat tras nueve años de representación ininterrumpida en Washington.
Según los datos definitivos compartidos por El Diario de Nueva York, Avila Chevalier, quien corrió con el respaldo directo del alcalde Zohran Mamdani, lideró la intensa contienda electoral al obtener el 48.7% de los votos, frente a un cercano 46.6% alcanzado por Espaillat, evidenciando una profunda fractura y un cambio en el comportamiento electoral del norte de Manhattan y el sur de El Bronx.
Del optimismo al silencio en ‘La Casa del Mofongo’
El emblemático restaurante ‘La Casa del Mofongo’, ubicado en el 546 Oeste de la calle 207 en el Alto Manhattan, se convirtió en el epicentro de las emociones de la jornada. Mucho antes del cierre oficial de las urnas a las 7:00 p.m., el establecimiento comenzó a llenarse de simpatizantes, líderes comunitarios y altos dirigentes políticos que esperaban celebrar un triunfo del veterano legislador. Entre platos de comida tradicional dominicana, abrazos y conversaciones cargadas de expectativa, el ambiente inicial reflejaba la confianza de una maquinaria política que parecía invencible.
Sin embargo, a medida que avanzaba el conteo de votos en las pantallas instaladas en el local, el entusiasmo inicial dio paso al silencio, la reflexión y la paulatina aceptación de una nueva e irreversible realidad política. Las cifras mostraban una ventaja consistente para Avila Chevalier que la estructura de Espaillat no pudo remontar.
Poco después de confirmarse los resultados oficiales cerca de las 10:30 p.m., Adriano Espaillat compareció ante sus seguidores con gallardía para reconocer la derrota y felicitar públicamente a su adversaria.
“Me comunicaré de inmediato con la candidata electa y siempre apostaré a su éxito como congresista”, expresó el legislador visiblemente conmovido, pero sereno. “Tengo 30 años sirviendo a mi comunidad, pero esta vez no se lograron los objetivos. Gracias a todos los miembros de mi equipo por su intenso trabajo. Reconozco que no avanzamos, pero de igual forma me retiro dignamente pensando en cómo seguir sirviendo a mi comunidad”, afirmó al cerrar tres décadas de carrera pública activa en la Gran Manzana.
Las causas del colapso: Cambios demográficos y nuevas exigencias
El resultado electoral expone una transformación profunda en los sectores del Alto Manhattan y El Bronx que analistas políticos venían advirtiendo. Por primera vez en casi una década, Espaillat enfrentó el desafío más complejo de su carrera ante una candidatura del ala socialista del Partido Demócrata que logró movilizar a nuevos votantes y conectar con el desencanto social.
“Hay una realidad nueva en la ciudad. Debemos reconocer que el liderazgo de Mamdani se conecta con las nuevas generaciones de votantes. Hay cansancio en Nueva York en donde la mayoría no vive, solo sobrevive”, comentó Mirtha Salazar, una residente dominicana que votó por Espaillat pero reconoció el impacto de la campaña ganadora.
Miembros del propio equipo de campaña del congresista admitieron que el panorama cambió de forma radical y que la estrategia tradicional no fue suficiente. “Ya las encuestas nos decían esto. Despertamos tarde y se hizo una campaña que no fue exitosa porque finalmente este distrito desde hace 10 años ya no es como antes de mayoría dominicana. Nos encontramos con que a muchos jóvenes y nuevos votantes les fascina la promesa de asequibilidad de Mamdani”, argumentó una fuente interna bajo condición de anonimato.
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La victoria de Avila Chevalier no solo redefine el Distrito 13, sino que consolida el avance de la corriente progresista liderada por el alcalde neoyorquino en los principales circuitos electorales de la ciudad, marcando el inicio de una etapa inédita para la representación latina y comunitaria en el Congreso de los Estados Unidos.
