Foto del doctor. José Francisco Peña Gómez, conversando con uno de sus colaboradores
NoticiasEnlineaRD
Por: José Abreu (ABREU)
A 28 años de su partida, este domingo 10 del presente mes de mayo, es hora de revelar cómo funcionaba el engranaje humano que rodeaba al presidente y líder histórico del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) Dr. José Francisco Peña Gómez. Muchos creen que detrás de un líder de su magnitud había una estructura financiada por el partido, pero la realidad era mucho más noble: éramos un equipo de voluntarios de extrema confianza.
Los Muchachos de la democracia
Bajo la coordinación de Freddy González (El Flaco), hombre cuya lealtad se forjó en el fragor de la Revolución de 1965 e integrado por los jovenes:Miguel Linares (Linares), Domingo Roja (Minguito), Barba Roja, Ramón Cabrera Izquierdo, Miguel Ángel Cabrera, (Cañon), Leopoldo López (El Pollito), Lora, Faruk Miguel Castillo, Ramón Molina (Mon Molina) , Blac, Danilo del Rosario, y quien suscribe José del Carmen Abreu Félix (ABREU), cuidábamos cada paso del Doctor. Pero había un secreto que manteníamos con celo, cada uno se auto financiaba: la logística operativa. Su desprendimiento era tal que él no se ocupaba de temas de la operatividad del equipo; su mente estaba en los grandes problemas nacionales.
Otro grupo de amigos, excombatientes de la Revolución de abril del 1965, del Doctor Peña Gómez, tenían la responsabilidad de la primera linea o el primer anillo de su seguridad, mayor numero de integrantes que el coordinado por el señor González, quienes trabajábamos en sincronización.
Éramos nosotros, junto a amigos que creían en su causa, quienes garantizábamos, crear las condiciones para salir con el líder y llegar a cada rincón del país sin que él tuviera que preocuparse por el “cómo”. Los recorrido al interior del pais, por lo regular iniciaban los juees en la mañana y restornabamos a alta hora del domingo siguiente. Eramos voluntarios, nacía del respeto y amor, permitiendo que la integridad de Peña se mantuviera intacta, libre de compromisos económicos que pudieran atar su voz.
El peso del 94 y el último adiós
Vivimos desde adentro el desgarro del fraude de 1994, viendo cómo Peña resistía la presión de quienes querían fuego en las calles, eligiendo una vez más la paz. Años después, me tocó el honor más doloroso de mi vida: sostener la Biblia ante su féretro en el momento de darle cristiana sepultura su tumba en el cementerio Cristo Redentor, pasado la media noche del día que salimos, Ese libro no solo representaba nuestra fe, sino la verdad de un hombre que vivió y murió por su pueblo sin pedir nada a cambio.
