SANTIAGO. – Lo que inició como una marcha desde el Monumento a los Héroes de la Restauración escaló este viernes a un bloqueo total de la autopista Duarte, donde cientos de manifestantes paralizaron el tránsito en el tramo de Amaprosan durante 25 minutos. La acción, que generó un masivo congestionamiento, es el quinto evento de una serie de movilizaciones que exigen el cese de la exploración minera en la Cordillera Septentrional.
1. El ultimátum de la Iglesia y la Sociedad Civil
La protesta contó con el liderazgo directo de figuras religiosas que han asumido la vocería del descontento popular:
El Padre Ramón “Niño” Ramos: Fue enfático al señalar que el bloqueo busca forzar la mano del presidente Luis Abinader para que anule la resolución que permite la exploración. Ramos insiste en que no se moverán de su postura hasta ver decretos, no palabras.
El Sacerdote José Luis Martínez: Denunció el silencio administrativo del Gobierno, calificándolo de “indolencia”. Según Martínez, hasta la fecha no existe una sola respuesta oficial por escrito que garantice que la exploración no mutará en explotación comercial.
2. Demandas al Congreso Nacional
Más allá de la paralización del tránsito, los grupos ambientalistas y campesinos elevaron una solicitud formal al Congreso Nacional:
Exigen la declaración de la Cordillera Septentrional como Patrimonio Natural, blindándola legalmente contra cualquier tipo de extracción de materiales o minería metálica.
La consigna es clara: proteger las fuentes de agua que abastecen a todo el Cibao y evitar que se repitan escenarios de degradación vistos en otras zonas montañosas como la Sierra de Bahoruco.
3. Alerta por nueva movilización
Ante lo que califican como autoridades “sordas y ciegas”, los organizadores ya pusieron fecha al siguiente paso de su plan de lucha. Si no hay una respuesta contundente del Palacio Nacional, la Autopista Duarte será escenario de una nueva y más prolongada movilización el próximo domingo 24 de mayo.
Análisis para tu comentario, Abreu:
Escalada del conflicto: Ya no es una simple caminata; el bloqueo de la autopista Duarte (la arteria vial más importante del país) indica que los grupos sociales han perdido la paciencia.
El papel de la Iglesia: La participación activa de sacerdotes como “Niño” Ramos le da una legitimidad moral al movimiento que el Gobierno no puede despachar simplemente como “agitación política”.
El silencio que otorga: Lo más grave que reportas es la falta de respuesta por escrito. En administración pública, lo que no está escrito no existe. Mientras el Gobierno siga negando la minería solo de boca, pero mantenga la resolución de exploración vigente, la desconfianza seguirá creciendo.
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