Los Ángeles (AP).– A medida que el cambio climático eleva las temperaturas globales, el calor extremo se perfila como uno de los principales desafíos para la organización del Copa Mundial de la FIFA 2026, poniendo en riesgo a jugadores, árbitros, trabajadores y millones de aficionados.
El torneo, que se celebrará en 16 ciudades de Estados Unidos, México y Canadá durante los meses de junio y julio, coincidirá con el período más caluroso del año en gran parte del territorio estadounidense. De acuerdo con datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, las temperaturas en julio han mostrado una tendencia sostenida al alza desde que comenzaron los registros en 1895.
Investigaciones recientes advierten que indicadores como la temperatura de globo y bulbo húmedo —que consideran factores como humedad, viento y radiación solar— podrían superar los 32 grados Celsius en ciudades como Dallas, Houston y Monterrey, elevando los riesgos de salud durante los partidos.
“Casi todas las sedes experimentan niveles de calor extremo que podrían ser potencialmente peligrosos”, advirtió Donal Mullan, quien lideró un estudio sobre los riesgos térmicos en las ciudades anfitrionas.
Riesgos reales para la salud
La exposición prolongada al calor, especialmente bajo esfuerzo físico, puede provocar deshidratación, náuseas, dolores de cabeza e incluso golpes de calor, con consecuencias graves o mortales. La preocupación ha crecido tras episodios recientes de temperaturas récord en diversas zonas de Estados Unidos.
El antecedente más cercano es el Mundial de Qatar 2022, que debió trasladarse al invierno para evitar condiciones extremas. Sin embargo, el desafío climático vuelve a imponerse ahora en América del Norte, donde el calendario tradicional se mantiene en verano.
Medidas de mitigación
Ante este escenario, la FIFA y las ciudades sede han comenzado a implementar estrategias para reducir el impacto del calor.
Entre las principales medidas se incluyen:
Pausas obligatorias de hidratación durante los partidos
Ajustes en los horarios para evitar las horas más calurosas
Uso de estadios cubiertos o con control climático
Instalación de zonas de sombra, estaciones de enfriamiento y acceso ampliado a agua
Despliegue de equipos médicos en estadios y eventos masivos
Además, se ha conformado un grupo de trabajo especializado para monitorear riesgos y coordinar respuestas ante posibles emergencias por calor.
Un desafío creciente
Las autoridades locales también preparan campañas de concienciación, sistemas de alerta y medidas adicionales como puntos de hidratación, áreas con nebulización y espacios climatizados para el público.
No obstante, expertos advierten que estas acciones podrían no ser suficientes frente a un fenómeno que sigue intensificándose. “Difundir información no siempre cambia el comportamiento en eventos masivos”, explicó William Adams, subrayando la dificultad de gestionar grandes concentraciones humanas bajo condiciones extremas.
Más allá del fútbol
El impacto del calor en el Mundial 2026 trasciende lo deportivo. Representa un reflejo de cómo el cambio climático comienza a alterar incluso los eventos globales más importantes, obligando a replantear su organización.
De hecho, expertos ya advierten que futuros torneos, como el Mundial de 2030, deberán adaptarse a nuevas realidades climáticas para garantizar la seguridad de participantes y espectadores.
Cierre
El fútbol, considerado el deporte más popular del planeta, enfrenta así un desafío que no se resuelve en la cancha. La creciente amenaza del calor extremo plantea una pregunta inevitable: ¿están preparados los grandes eventos globales para convivir con un clima cada vez más hostil?
Mientras tanto, el Mundial 2026 se perfila no solo como una fiesta deportiva, sino también como una prueba de resistencia ante una nueva realidad climática.
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