Fotografía de un vehículo afectado por restos de un edificio tras el terremoto. EFE
Ciudad de Panamá (EFE).– Un devastador y sísmico acontecimiento ha sembrado el pánico absoluto y ha paralizado las actividades comerciales en el corazón de Centroamérica. Un poderoso terremoto de magnitud 7.7 en la escala de Richter sacudió con violencia el territorio de Panamá este viernes 9 de octubre de 2026
[context_time], obligando a la evacuación inmediata de rascacielos y activando de forma fáctica una alerta de amenaza de tsunami en toda la cuenca del océano Pacífico debido a la escasa profundidad del epicentro.
El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) reportó que el megasismo se registró exactamente a las 12:56 p. m. hora local (17:56 GMT), localizando de forma técnica su epicentro a escasos 12 kilómetros de la localidad de Tonosí, en el sur del país, y a unos 239 kilómetros de la capital. La corporación científica estadounidense detalló que el movimiento telúrico liberó su energía a una profundidad focal de apenas 10 kilómetros, factor crítico que gatilló de emergencia los protocolos internacionales por riesgo de tsunami ante posibles variaciones destructivas del nivel del mar.
El fantasma del enjambre sísmico en la Calle 50
Para la redacción de Noticias En Línea RD, este terremoto expone la vulnerabilidad de la infraestructura vertical del centro financiero panameño, donde los residentes y miles de trabajadores hispanos —incluyendo profesionales dominicanos de la banca— vivieron minutos de terror al sentir cómo las estructuras oscilaban de forma violenta. Ante la emergencia, el presidente de la República, José Raúl Mulino, lanzó un urgente llamado a través de su cuenta oficial de X exigiendo a la población civil preservar la calma absoluta y ordenando a la ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, y al Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) acordonar las zonas vulnerables llamando al orden público: “No se debe usar lo sucedido para generar alarmas infundadas y desorden en las calles”, sentenció el mandatario.
A pesar de que el informe preliminar de las autoridades no reporta de forma fáctica víctimas fatales ni heridos de gravedad, el pánico civil ha tomado las aceras de la metrópoli. Agencias internacionales como EFE constataron cómo la emblemática Calle 50, arteria principal del centro financiero de la Ciudad de Panamá, se inundó de miles de ciudadanos en pánico que se niegan a regresar a los edificios de oficinas tras activarse de forma consecutiva las alarmas de evacuación.
El desespero está plenamente justificado por la ocurrencia de un peligroso enjambre sísmico que ha liberado potentes réplicas de magnitudes 6.1, 6.0 y un reciente temblor de 5.3, manteniendo las placas tectónicas en un estado de fricción permanente. Mientras los equipos de socorristas del Sinaproc evalúan posibles grietas estructurales y vigilan las costas del Pacífico, el istmo panameño permanece bajo estricta observación internacional, consciente de que un parpadeo de la naturaleza en una zona de alta densidad de rascacielos podría transformar el susto de este viernes en una catástrofe de proporciones mayores.
Radiografía técnica del potente sismo en Panamá
Magnitud Oficial: 7.7 en la escala de Richter (Actualizado por el USGS tras un cálculo preliminar de 7.6).
Epicentro Fáctico: Localizado en el sur de Panamá, a 12 kilómetros de la comunidad de Tonosí y a 239 km de la ciudad capital.
Profundidad Focal: 10 kilómetros, considerada de alta peligrosidad por su potencial de inducción de ondas para tsunami en el Pacífico.
Enjambre de Réplicas: Registro consecutivo de temblores secundarios de 6.1, 6.0 y 5.3 grados de magnitud en las tres horas posteriores al sismo principal.