El prodigio español de 23 años selló un solvente triunfo por 6-4, 6-3 y 6-4 ante la retina del actor Matthew McConaughey. Extiende su récord invicto a 18-0 en Grand Slams y estrenó una llamativa celebración al estilo Dragon Ball. Foto de AGENCIA AP
QUEENS, NUEVA YORK (Noticias En Línea RD).– Las dudas sobre el estado físico de su muñeca derecha y las leyes del letargo deportivo han quedado pulverizadas en el asfalto neoyorquino. El campeón defensor y segundo sembrado del torneo, Carlos Alcaraz, ratificó de forma contundente que ha regresado en su máxima expresión al clasificar a los cuartos de final del Abierto de Estados Unidos (US Open), tras propinar una sólida e inapelable derrota al norteamericano Tommy Paul con parciales de 6-4, 6-3 y 6-4.
El choque de octavos de final, disputado bajo un sol radiante en la pista central del Arthur Ashe Stadium, sirvió para que el murciano extendiera a 18 su racha histórica de victorias consecutivas en torneos de Grand Slam y dejara un impecable récord de 13-0 ante rivales de los Estados Unidos en las grandes citas del tenis mundial. Alcaraz, quien regresó a Nueva York tras una baja médica obligatoria de cuatro meses y medio debido a una severa lesión en el tendón de la muñeca, deslumbró a celebridades presentes en el graderío como el actor Matthew McConaughey al ejecutar una descomunal derecha cruzada que selló el trámite de juego.
“Me doy un notable alto. Al principio del torneo no venía con expectativas por ver cómo reaccionaba la muñeca, pero tras cuatro partidos muy buenos, me siento totalmente capaz de ganar el trofeo”, exclamó radiante el astro de 23 años, quien además cambió su festejo de la flecha para emular el gesto de fusión del personaje Son Goku de la serie animada Dragon Ball.
El despertar de Sabalenka y el choque contra la reina de Wimbledon
En la rama femenina, la jerarquía de la número uno del mundo volvió a imponer condiciones ante el asedio del público local. La vigente bicampeona defensora del certamen, la bielorrusa Aryna Sabalenka, logró enderezar el rumbo tras sufrir un quiebre express en tres de sus primeros cuatro juegos de servicio, terminando por arrollar a la estadounidense Taylor Townsend con pizarra de 6-4 y 6-3.
Sabalenka, poseedora de cuatro títulos de Grand Slam, elogió el juego de red y la valentía de Townsend (96ª del ranking), pero aseguró su boleto a la ronda de las mejores ocho donde protagonizará un choque de titanes contra la checa Linda Noskova, la flamante e indiscutible campeona de Wimbledon, quien avanzó tras batallar tres sets contra la ucraniana Marta Kostyuk.
Fiebre en Nueva York: La armada estadounidense hace historia en casa
Más allá del brillo individual de Alcaraz y Sabalenka, el US Open 2026 ha desatado una auténtica locura nacional al certificar que diez tenistas de los Estados Unidos lograron instalarse en los octavos de final entre los cuadros masculino y femenino, una marca histórica express que no se registraba en Flushing Meadows desde la mítica edición del año 2002.
El cuadro de caballeros garantizó la presencia de un tenista local en las semifinales de forma matemática. La gran sorpresa de la jornada la firmó Frances Tiafoe, quien eliminó con un contundente 7-6, 6-4 y 7-6 al séptimo preclasificado, el ruso Daniil Medvedev, extendiendo su invicto a 10-0 en el Louis Armstrong Stadium. Tiafoe chocará el martes en cuartos contra el joven Alex Michelsen, quien doblegó en tres parciales al argentino Tomás Martín Etcheverry. Asimismo, el prodigio de 20 años Learner Tien se inscribió como el norteamericano más joven en la cuarta ronda desde Andy Roddick.
Por la otra llave de cuartos de final del martes, se escenificará el esperado duelo de fuegos artificiales entre el explosivo Ben Shelton (quien barrió a Stefanos Tsitsipas) y el propio Carlos Alcaraz. En el cuadro de damas, la tercera preclasificada Jessica Pegula avanzó tras vencer a Sorana Cirstea y se batirá en un duelo fratricida y netamente estadounidense contra Emma Navarro, quien dejó en el camino a la rusa Anna Kalinskaya, asegurando que el tenis norteamericano vuelva a pelear por la gloria en su propia casa.