El evento político de este domingo 6 de septiembre, representa el paso formal para reorganizar las estructuras operativas del partido oficialista en todo el país y la diáspora. Fuente externa
Redacción Noticiasenlineard
SANTO DOMINGO, RD.– El panorama político nacional experimenta un giro determinante a partir de este domingo. El presidente Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno (PRM) entran de lleno en una nueva e intensa fase institucional y de movilización interna con la mirada fija en las elecciones presidenciales de 2028. Con el impedimento constitucional de una nueva repostulación para el actual mandatario, el oficialismo se aboca a un proceso de relevo que medirá la madurez democrática y la unidad de la organización de la estructura gubernamental.
Hasta el momento, la escena interna del partido de gobierno se define por las aspiraciones de seis figuras de alto peso específico en la administración pública y las bases partidarias. El actual ministro de Turismo, David Collado; la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía; el director de INAPA, Wellington Arnaud; la vicepresidenta de la República, Raquel Peña; el presidente del Consejo Directivo del Indotel, Guido Gómez Mazara; y el coordinador de los Gabinetes Sociales, Francisco Antonio (Tony) Peña Guaba, componen el abanico de liderazgos que buscan liderar la boleta del PRM.
Esta nueva etapa plantea un reto estratégico de alta complejidad para el presidente Abinader, quien deberá fungir como el gran árbitro del proceso para evitar que las legítimas ambiciones sectoriales terminen fracturando la gestión gubernamental o erosionando la confianza del electorado. Politólogos coinciden en que el éxito del PRM de cara al mañana dependerá de la capacidad de estos seis aspirantes para hacer campaña sin descuidar sus actuales funciones de Estado ni alterar la agenda de reformas pendientes del Poder Ejecutivo.
Las estructuras partidarias en las provincias y municipios comenzarán a dinamizarse de manera acelerada, marcando el inicio de un proselitismo de baja intensidad que se irá calentando de forma gradual. Cada uno de los seis competidores cuenta con nichos electorales muy bien definidos, que van desde el fuerte arraigo en las bases históricas del peñagomismo hasta la conexión con los sectores empresariales y la clase media urbana. El PRM se prepara para un debate interno de propuestas en la política dominicana que definirá si logran retener el poder más allá del actual período constitucional.