El presidente sostiene que la preferencia del consumidor nacional protege la producción local, pese a la derogación del Decreto 693-24. La decisión reabre el debate sobre las importaciones, la competencia comercial y el futuro de miles de familias que dependen del cultivo de arroz.
SANTO DOMINGO, RD.– El presidente Luis Abinader defendió la fortaleza del arroz producido en República Dominicana frente a las importaciones procedentes de Estados Unidos y aseguró que el grano norteamericano necesita mezclarse con el dominicano para lograr aceptación en el mercado nacional.
Las declaraciones del mandatario se producen en medio de las inquietudes generadas por la derogación del Decreto 693-24, una disposición relacionada con la protección arancelaria del arroz frente a las importaciones estadounidenses.
Durante una intervención mediante videollamada desde Roma en el programa El Show del Mediodía, Abinader sostuvo que el arroz cultivado en el país conserva la preferencia de los consumidores y que esa ventaja constituye un elemento importante para la producción nacional.
«Incluso el arroz norteamericano tiene que ligarse para poder venderse en nuestro país», expresó el jefe de Estado.
La afirmación coloca nuevamente en el centro de la discusión la relación entre los compromisos comerciales internacionales, los intereses de los productores dominicanos y la necesidad de garantizar condiciones de competencia para un sector de gran importancia económica y social.
El Gobierno apuesta a la preferencia del consumidor
Abinader rechazó que la eliminación del referido decreto coloque automáticamente a los productores dominicanos en una situación de vulnerabilidad frente al arroz estadounidense.
Según explicó, las características del grano nacional y los hábitos de consumo de la población representan una ventaja para los productores locales.
El mandatario consideró que el asunto está relacionado principalmente con las formalidades del acuerdo comercial entre República Dominicana y Estados Unidos.
Sin embargo, la preferencia de los consumidores y la competitividad económica son aspectos distintos. Aunque un producto nacional goce de aceptación, su posición en el mercado también depende de factores como los costos de producción, los precios de venta, el financiamiento y las condiciones de importación.
Por eso, el comportamiento del mercado después de la derogación del decreto será un elemento importante para determinar sus efectos sobre los agricultores y consumidores.
Más de 300,000 personas dependen de la actividad arrocera
El presidente destacó el peso económico y social de la producción de arroz, al señalar que esta actividad tiene incidencia en más de siete provincias y que de ella dependen más de 300,000 personas.
El cultivo moviliza una cadena productiva que incluye agricultores, trabajadores agrícolas, transportistas, procesadores, comerciantes y otros participantes vinculados a la distribución del cereal.
En las comunidades productoras, la actividad arrocera representa una fuente de ingresos que va más allá de las fincas, pues también sostiene operaciones comerciales y servicios asociados a la producción.
Por esta razón, cualquier modificación en las condiciones de acceso del arroz importado al mercado dominicano genera interés entre quienes participan en la cadena productiva.
Negociaciones con Estados Unidos comenzaron desde cero
Al referirse al diálogo con las autoridades estadounidenses, Abinader explicó que ambas partes acordaron iniciar las conversaciones comerciales sin mantener condiciones previas como punto de partida.
«Para empezar las negociaciones con Estados Unidos fue una condición de ambos de que empezáramos a cero», manifestó.
La explicación del mandatario sitúa la derogación del decreto dentro de un proceso de negociación bilateral.
No obstante, el alcance de ese entendimiento deberá evaluarse a partir de las disposiciones comerciales aplicables y de las medidas que finalmente adopten ambos gobiernos.
El debate cobra relevancia porque el arroz es uno de los productos sensibles dentro de la relación comercial dominico-estadounidense, especialmente por su importancia para el abastecimiento alimentario y la economía rural.
La preocupación va más allá del sabor y la preferencia
Aunque Abinader destacó que el consumidor dominicano prefiere el arroz local, el sector enfrenta una discusión más amplia: cómo mantener la rentabilidad de la producción nacional cuando aumenta la competencia de productos importados.
Para los productores, el precio al que llega el arroz extranjero constituye una variable relevante, independientemente de las preferencias del consumidor.
También influyen el costo de los fertilizantes, el combustible, la maquinaria, la mano de obra y el financiamiento agrícola.
Una diferencia significativa entre los costos de producción nacionales y los precios de importación podría modificar las condiciones de comercialización, incluso si el arroz dominicano conserva una posición favorable entre los consumidores.
Por ello, la discusión sobre la política arancelaria no se limita a determinar cuál arroz tiene mayor aceptación, sino que comprende la sostenibilidad de la actividad productiva y la estabilidad del mercado.
El desafío: proteger la producción sin encarecer la canasta familiar
El arroz ocupa un lugar central en la alimentación de los hogares dominicanos, de manera que las decisiones relacionadas con su producción, importación y comercialización tienen repercusiones tanto para los agricultores como para los consumidores.
Desde la perspectiva de los productores, el interés principal es contar con condiciones que permitan recuperar sus inversiones y mantener la actividad agrícola.
Para las familias consumidoras, la prioridad está vinculada a la disponibilidad del alimento y a precios accesibles.
Ambos objetivos forman parte del desafío que enfrenta la política comercial y agropecuaria.
Las declaraciones de Abinader expresan confianza en la capacidad del arroz dominicano para mantener su espacio en el mercado, pero el resultado dependerá también de la evolución de los precios, los volúmenes importados y las condiciones de competencia.
El verdadero examen de la nueva etapa comercial no estará únicamente en la preferencia del consumidor, sino en la capacidad de preservar una producción nacional sostenible y garantizar que el arroz continúe llegando a la mesa de los dominicanos a precios razonables.
El decreto derogado y su impacto comercial
El Decreto 693-24, emitido en diciembre de 2024, establecía un arancel del 20 % para determinadas importaciones de arroz y del 99 % fuera del contingente correspondiente. También contemplaba una cuota preferencial de 23,300 toneladas métricas de arroz estadounidense con arancel cero.
Ese régimen fue derogado mediante el Decreto 635-26, firmado el 9 de septiembre de 2026, en el contexto de las conversaciones comerciales entre ambos países.
Abinader sostuvo, además, que República Dominicana conserva mecanismos sanitarios y fitosanitarios para regular la entrada de productos agrícolas y reiteró su compromiso de defender tanto a los productores como la seguridad alimentaria nacional.