La humorista asegura que la suspensión de su cuenta provocó el cierre de Rizos Cheddy, pérdidas económicas y el despido de sus empleados. La controversia con Santiago Matías continúa en el ámbito judicial, con una demanda por RD$60 millones.
SANTO DOMINGO, RD.– La humorista y actriz dominicana Cheddy García reveló las graves consecuencias económicas que, según afirma, ha enfrentado después de perder el acceso a su cuenta de Instagram, una situación que asegura terminó provocando el cierre de su empresa Rizos Cheddy y la desvinculación de los trabajadores que formaban parte del negocio.
La artista, visiblemente indignada, explicó que lleva aproximadamente cinco meses sin poder utilizar su perfil digital, una herramienta que representaba uno de los principales canales de promoción y comercialización de sus productos.
García responsabiliza de lo ocurrido al empresario y comunicador Santiago Matías, conocido como Alofoke, a quien acusa de haber incentivado a sus seguidores a reportar su cuenta durante una transmisión en plataformas digitales.
Sin embargo, esa acusación corresponde a la versión de la humorista y no constituye una responsabilidad judicialmente establecida.
La controversia, que inicialmente parecía limitarse a un enfrentamiento entre figuras del entretenimiento, ha adquirido una dimensión económica y laboral que, según García, afectó directamente la continuidad de su proyecto empresarial.
«No estamos hablando de un Instagram, estamos hablando de una empresa»
Con esta expresión, Cheddy García buscó dejar claro que la pérdida de su cuenta no representó simplemente la desaparición de un espacio de interacción con sus seguidores.
Detrás del perfil, explicó, existía una empresa con empleados, inventario, compromisos comerciales, obligaciones económicas y clientes que esperaban recibir servicios o productos.
La humorista aseguró que la imposibilidad de utilizar Instagram afectó su capacidad para mantener las operaciones de Rizos Cheddy, hasta el punto de verse obligada a cerrar el almacén donde conservaba la mercancía.
También relató que tuvo que entregar productos para evitar que se deterioraran y asumir las consecuencias económicas de una estructura comercial que ya no podía sostener.
Entre las decisiones más difíciles mencionó el despido de su asistente, su contable, su chofer y otros colaboradores que dependían de las actividades del negocio.
Sus declaraciones muestran que, desde su perspectiva, la controversia digital terminó convirtiéndose en una crisis empresarial con repercusiones humanas y financieras.
Una demanda de RD$60 millones contra Santiago Matías
El enfrentamiento entre Cheddy García y Santiago Matías llegó a los tribunales mediante una demanda civil por presuntos daños y perjuicios.
De acuerdo con informaciones difundidas en junio de 2026, la actriz reclama RD$60 millones, al considerar que las actuaciones que atribuye al comunicador habrían contribuido a la suspensión de su cuenta y a las pérdidas económicas posteriores.
García sostiene que Matías promovió reportes masivos contra su perfil, lo que, según su interpretación, habría provocado que Instagram restringiera su acceso.
No obstante, la información disponible no permite establecer de manera independiente que los reportes denunciados hayan sido la causa efectiva de la suspensión.
Tampoco se ha aportado una decisión judicial definitiva que determine responsabilidad civil de Matías por los perjuicios reclamados.
Será el proceso judicial el que deberá examinar las pruebas, determinar si existió una actuación ilícita y establecer si puede demostrarse una relación causal entre los hechos denunciados y los daños económicos alegados.
Cheddy cuestiona la actitud de quienes justifican a figuras influyentes
Durante sus declaraciones, la humorista también expresó su decepción por la reacción de algunas personas ante el conflicto.
García cuestionó lo que considera una tendencia a respaldar o justificar determinadas actuaciones cuando involucran a personalidades con influencia pública, incluso cuando otras personas aseguran haber resultado perjudicadas.
«Es que el dominicano es malo, porque se gozan con eso. Es que el dominicano se ha puesto injusto y lambón», manifestó.
Con estas palabras, la actriz criticó lo que percibe como una falta de solidaridad y una disposición de algunos sectores a guardar silencio para evitar enfrentamientos con figuras de notoriedad mediática.
La humorista también rechazó que se minimice su situación presentándola únicamente como una disputa por una cuenta de Instagram.
Según explicó, las consecuencias que denuncia van mucho más allá de su presencia en las redes sociales, debido a las obligaciones comerciales y laborales que mantenía.
El lado empresarial de una controversia digital
El caso expuesto por Cheddy García plantea una discusión que trasciende el mundo del espectáculo: la vulnerabilidad de las pequeñas y medianas empresas que dependen de las plataformas digitales para comercializar sus productos.
En República Dominicana, numerosos emprendimientos utilizan Instagram y otras redes sociales como sus principales vitrinas de promoción, atención al cliente y ventas.
Para algunos negocios, perder una cuenta puede significar quedarse sin acceso inmediato a una parte importante de su público, sus contactos comerciales y sus canales habituales de comunicación.
Aunque las plataformas ofrecen oportunidades para desarrollar empresas con inversiones relativamente reducidas, también representan un riesgo cuando toda la actividad comercial depende de un único perfil.
La experiencia que relata García pone de manifiesto la importancia de diversificar los canales de ventas, desarrollar plataformas propias y mantener mecanismos alternativos para comunicarse con los clientes.
No obstante, para determinar las causas concretas del cierre de Rizos Cheddy sería necesario conocer documentación empresarial, información sobre las ventas y otros elementos que permitan verificar el alcance de las pérdidas denunciadas.
Los empleados, otra consecuencia de la crisis denunciada
Uno de los aspectos más sensibles de las declaraciones de la humorista es la situación de los trabajadores que, según afirmó, perdieron sus empleos como consecuencia del cierre de la empresa.
García explicó que detrás del negocio existía un equipo encargado de distintas responsabilidades administrativas, comerciales y operativas.
La desvinculación de esos colaboradores constituye, según su relato, una de las consecuencias más difíciles que ha tenido que enfrentar.
Este elemento introduce una dimensión laboral en una controversia que hasta ahora había estado marcada principalmente por declaraciones públicas y enfrentamientos en redes sociales.
La artista insiste en que su reclamo no responde exclusivamente a una disputa personal, sino a los perjuicios que asegura haber sufrido como empresaria.
Un conflicto que espera respuesta judicial
Mientras continúa el proceso legal, Cheddy García mantiene su posición de que la suspensión de su cuenta ocasionó daños que deben ser reparados.
Su reclamación plantea interrogantes sobre la responsabilidad que eventualmente podría derivarse de campañas de reportes digitales, las decisiones de las plataformas tecnológicas y los efectos económicos que estas pueden producir sobre negocios establecidos.
Sin embargo, corresponde a los tribunales determinar si existen pruebas suficientes para atribuir responsabilidades y reconocer los daños reclamados.
Por ahora, lo que está sobre la mesa es una denuncia pública de cierre empresarial, pérdida de empleos y perjuicios económicos formulada por Cheddy García, junto con una reclamación judicial cuya resolución no ha sido establecida en la información suministrada.
La controversia deja una reflexión de interés público: cuando una empresa depende de una red social para operar, la pérdida de acceso a esa plataforma puede convertirse en un problema económico de gran magnitud. Pero determinar quién debe responder legalmente por sus consecuencias requiere pruebas, no solamente declaraciones.