La Comisión Organizadora de la Consulta sobre las Aspiraciones Presidenciales (CONAP). Imagen de fuente externa
Santo Domingo.– El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) sufrió un fulminante revés estratégico y logístico que expone la profunda crisis de dirección que atraviesa la organización de la estrella amarilla. La Comisión Organizadora de la Consulta sobre las Aspiraciones Presidenciales (CONAP) anunció de emergencia la suspensión definitiva de la consulta ciudadana pautada para el próximo 18 de octubre, un mecanismo semiabierto con el que pretendían medir la popularidad de sus precandidatos. En su lugar, la cúpula peledeísta se vio obligada a replegarse y postergar la elección de su boleta presidencial hasta octubre de 2027, al límite de los plazos estrictamente legales.
La versión oficial ofrecida en la Casa Nacional por la coordinadora de la CONAP, Cristina Lizardo, intentó matizar el fracaso atribuyéndolo a un estrangulamiento logístico por parte de la Junta Central Electoral (JCE). Lizardo reveló que el PLD requería un mínimo de 2,200 máquinas de votación automatizada para blindar la transparencia de la jornada; sin embargo, el órgano de comicios solo les garantizó la entrega de 600 equipos. “Sin esos 1,600 equipos restantes no hay voto automatizado, y sin voto automatizado el mandato del Comité Central resulta materialmente imposible”, sentenció la exsenadora, quien compareció flanqueada por la alta plana morada, incluyendo a Gustavo Montalvo, Danilo Díaz y Margarita Pimentel.
El fantasma del acoso externo y la guerra de egos internos
Detrás de la excusa técnica de los escáneres y las computadoras, la suspensión de la consulta del 18 de octubre representa una capitulación política forzada por los letales niveles de intolerancia y el boicot de las propias facciones del partido. Aunque Lizardo denunció una supuesta campaña de “acoso e intromisión sin precedentes” por parte de los partidos adversarios —citando el reciente revés del 17 de septiembre cuando el Tribunal Superior Electoral (TSE), mediante la sentencia TSE/0033/2026, declaró inadmisible un recurso en contra del proceso—, la realidad fáctica intrapartidaria cuenta una historia de canibalismo político.
El proyecto de la consulta, anunciado originalmente con bombos y platillos el pasado 22 de febrero, se desinfló de forma progresiva en las manos de la propia dirigencia. De un sólido catálogo inicial de ocho aspirantes que incluía a figuras de la talla de Charles Mariotti, Ramón Ventura Camejo, Luis de León y el místico dirigente Bruno, la boleta quedó reducida a solo cuatro nombres: Francisco Javier García, Gonzalo Castillo, Francisco Domínguez Brito y Manfred Mota.
Fuentes de entero crédito confirmaron a Noticias En Línea RD que el verdadero tiro de gracia a la consulta lo propinaron las insalvables fricciones internas y las posiciones radicales de Abel Martínez y Francisco Javier García. La negativa tajante de Martínez a someterse al escrutinio del padrón semiabierto, sumada al choque de trenes con las estructuras operativas, maniató la capacidad de movilización de la CONAP. Al verse incapaz de garantizar un “ejercicio masivo y verificable”, el PLD prefirió abortar la misión antes de escenificar un fracaso de asistencia en las urnas que evidenciara su actual condición de fuerza disminuida, dejando sus aspiraciones de poder congeladas en el refrigerador político hasta el lejano otoño del 2027.