Santo Domingo.-Las autoridades tributarias de la República Dominicana han incrementado drásticamente sus acciones de control en las calles. El titular de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), Pedro Urrutia, reveló de manera contundente las estrategias de fiscalización que implementa la entidad para contrarrestar las inconsistencias fiscales detectadas en el mercado interno. Frente a los constantes cuestionamientos y denuncias sobre supuesta competencia desleal, el funcionario fue claro al precisar el enfoque prioritario de las inspecciones institucionales.
“Estamos fiscalizando a todo el mundo y dentro de las fiscalizaciones estamos haciendo mucho énfasis en los chinos por las formas de trabajo que estamos mirando en ellos”, aclaró puntualmente el director de la entidad recaudadora. Con esta declaración, la institución responde de manera directa a la preocupación colectiva sobre el vertiginoso crecimiento de establecimientos comerciales de capital asiático, los cuales han transformado arterias comerciales históricas de la capital y diversas provincias del país.
De acuerdo con los datos más recientes provistos por el organismo, las minuciosas auditorías ejecutadas por la DGII han logrado determinar más de RD$1,500 millones en ajustes impositivos vinculados a este sector. Sin embargo, Urrutia advirtió cautelosamente que “determinar” no se traduce de inmediato en dinero cobrado por el Estado, debido a que estas empresas entran ahora en un proceso legal y técnico donde tienen pleno derecho a presentar sus argumentos de defensa o impugnaciones ante los tribunales correspondientes.
Las investigaciones de Impuestos Internos ya no se limitan únicamente a verificar si los comercios cumplen con la emisión de comprobantes fiscales de forma debida o si se adaptan a la inminente facturación electrónica. El alcance de las auditorías se ha vuelto integral. Las autoridades han puesto la lupa sobre los bienes inmuebles donde operan estos gigantescos centros de mercancías. El personal técnico de la DGII ha detectado que muchas de estas imponentes estructuras operan de manera física en locales comerciales de gran extensión que, sospechosamente, no figuran registrados dentro de la contabilidad declarada de las compañías que los administran.
Adicionalmente, se audita rigurosamente la procedencia y permisología de construcción, así como el cruce sistemático con la Dirección General de Aduanas (DGA) para comprobar que la mercancía vendida en las tiendas físicas corresponda legalmente con las importaciones registradas, extendiendo las alertas incluso hacia la prevención del lavado de activos.