Redacción Noticiasenlineard
El baloncesto de la República Dominicana sigue cruzando fronteras y dejando una marca inquebrantable en tierras extranjeras. En esta ocasión, la atención de todos los aficionados al deporte de la canasta se centra en la isla de Puerto Rico. Dos de los más destacados jugadores locales, Rigoberto Mendoza y Jassel Pérez, están compitiendo en la serie final del Baloncesto Superior Nacional (BSN), defendiendo equipos opuestos en un duelo que promete mucha emoción desde el inicio hasta el final.
Originarios de la provincia de San Cristóbal, ambos atletas han desarrollado trayectorias profesionales con notables similitudes, a pesar de ser de diferentes generaciones. Tanto “El Vikingo” Mendoza, que tiene 34 años, como “El Rey del Pop” Pérez, el más joven en la cancha, nunca pasaron por las categorías juveniles de las selecciones nacionales menores. Su destreza se formó a base de esfuerzo en torneos locales, logrando directamente acceder al equipo nacional absoluto debido a su excepcional rendimiento atlético.
El camino deportivo de estos dos tiradores ha seguido trayectorias paralelas. Mendoza comenzó su carrera deslumbrando en la Liga Nacional de Baloncesto (LNB) con los Reales de La Vega y fue nombrado MVP con los Capitanes de Ciudad México. Años después, Pérez siguió sus pasos al ganar dos campeonatos seguidos en la LNB jugando con los Titanes y vistiendo los colores del mismo equipo mexicano, pero ya en la reconocida G-League de la NBA. De hecho, ambos han tenido la oportunidad de experimentar el alto nivel que ofrece la Liga Endesa ACB en España.
En la actualidad, la experiencia y el juego inteligente de Mendoza con los Santeros de Aguada se enfrentan a la explosividad, el estilo audaz de ataque y la energía que Jassel Pérez aporta a los Vaqueros de Bayamón. En el primer juego de la serie, Bayamón se llevó la victoria de forma clara con un marcador de 91-75, con Pérez liderando el ataque dominicano al anotar 16 puntos, seguido de cerca por los 13 puntos de un Mendoza que no está dispuesto a dar marcha atrás fácilmente.
El escenario está listo para un espectáculo de alta calidad, donde la resistencia y la pasión dominicana son las auténticas protagonistas en la cancha puertorriqueña.