Las autoridades sanitarias de los Estados Unidos se encuentran en estado de alerta tras registrarse un brote de legionelosis, popularmente conocida como la enfermedad del legionario, en la ciudad de Nueva York. El Departamento de Salud local confirmó que la afección ya ha provocado la muerte de dos personas y ha infectado a otras 72 en la metrópolis.
La legionelosis, causada por la bacteria Legionella pneumophila en fuentes de agua, se propaga al inhalar aerosoles contaminados, comunes en sistemas de aire acondicionado y agua, sin transmitirse entre personas. Los CDC indican que la enfermedad provoca fiebre y dificultad respiratoria grave tras 2-10 días de incubación, requiriendo tratamiento antibiótico al no existir vacuna, según la OMS, que enfatiza el mantenimiento de instalaciones para su prevención.
SÍNTOMAS
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, la legionelosis se presenta con síntomas como fiebre, escalofríos y problemas respiratorios.
Esta condición tiene un período de incubación que varía de dos a diez días, y tiende a empeorar en la primera semana. La Organización Mundial de la Salud informa que no hay vacunas disponibles para prevenir la enfermedad.
La organización internacional detalla que si la enfermedad no afecta los pulmones, puede ser superada de forma natural por el organismo; sin embargo, si esto no ocurre, siempre se requiere un tratamiento con antibióticos después de realizar el diagnóstico.
Prevención
Para prevenir la enfermedad, las autoridades sugieren una adecuada limpieza y mantenimiento de los equipos, además de evitar la acumulación de agua, abriendo semanalmente los grifos en edificios que no están en uso.
LETALIDAD
Se menciona que la muerte puede ser provocada por una neumonía severa que viene acompañada de problemas respiratorios o fallo en múltiples órganos.
Además, se informa que el responsable es una bacteria llamada L. pneumophila que se encuentra en lagos, ríos, arroyos, aguas termales y otras fuentes de agua. La forma en que se transmite depende de su concentración en el agua y de factores individuales de la persona que tenga contacto con ella, como la edad y problemas de salud preexistentes.