El Gobierno pone en riesgo la paz laboral del magisterio dominicano
Por la Redacción de Noticias En Línea RD
Santo Domingo. – La educación dominicana vuelve a colocarse al borde de un conflicto que pudo evitarse. Esta vez no se trata de una demanda salarial extraordinaria ni de una huelga por nuevas reivindicaciones, sino del incumplimiento de compromisos previamente asumidos por el propio Ministerio de Educación con miles de docentes que participaron en la Evaluación del Desempeño Docente (EDD).
Las advertencias realizadas por el presidente de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), Eduardo Hidalgo, no deben ser interpretadas como una amenaza aislada. Constituyen una señal de alarma sobre la pérdida de credibilidad institucional cuando el Estado firma acuerdos que luego no cumple.
Resulta difícil exigir disciplina, responsabilidad y compromiso al cuerpo docente cuando la institución encargada de administrar el sistema educativo mantiene en incertidumbre a miles de maestros que esperan conocer sus calificaciones finales, el protocolo para ejercer su derecho a revisión y, sobre todo, el pago de los incentivos y retroactivos derivados de un proceso de evaluación que concluyeron hace meses.
La Evaluación del Desempeño Docente fue presentada por las autoridades como un mecanismo para fortalecer la calidad educativa y premiar el mérito profesional. Sin embargo, mientras los resultados permanecen retenidos y los incentivos continúan sin pagarse, el mensaje que reciben los educadores es exactamente el contrario: el esfuerzo no garantiza el cumplimiento de los compromisos oficiales.
En Noticias En Línea RD entendemos que el Estado tiene el deber de administrar con responsabilidad los recursos públicos. Pero esa responsabilidad también implica respetar la palabra empeñada. La confianza entre el Gobierno y el magisterio no puede construirse sobre promesas incumplidas ni sobre calendarios que nunca llegan.
Las declaraciones de Eduardo Hidalgo dejan claro que la ADP considera que el conflicto no ha sido provocado por el sindicato, sino por la falta de respuestas del Ministerio de Educación. Más allá de la postura gremial, existe un hecho innegable: cuando una institución pública guarda silencio frente a obligaciones previamente acordadas, crea el escenario perfecto para el conflicto social.
Lo preocupante es que este episodio ocurre en un momento en que la educación dominicana enfrenta enormes desafíos:bajos niveles de aprendizaje, necesidad de fortalecer la formación docente, mejorar la infraestructura escolar y elevar la calidad del sistema educativo. Un enfrentamiento entre el Ministerio y la ADP solo desviaría la atención de esos objetivos fundamentales.
El país necesita menos confrontación y más cumplimiento. La solución no pasa por descalificar al gremio ni por judicializar las diferencias, sino por transparentar el proceso, publicar las calificaciones, habilitar los mecanismos de revisión y honrar los incentivos comprometidos.
Los maestros no están reclamando un privilegio nuevo. Están exigiendo el cumplimiento de acuerdos derivados de un proceso institucional impulsado por el propio Estado.
Cada día de retraso erosiona la confianza en las instituciones públicas. Y cuando el Estado pierde credibilidad, pierde también autoridad moral para exigir el cumplimiento de sus propias políticas.
La mejor forma de evitar un plan de lucha no es descalificar a quienes protestan, sino cumplir con aquello que ya fue prometido.
La educación dominicana merece estabilidad, pero esa estabilidad solo será posible cuando las instituciones públicas entiendan que los acuerdos suscritos deben cumplirse con la misma rigurosidad que se exige a los ciudadanos.
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Noticias En Línea RD seguirá dando seguimiento a este conflicto por considerar que la transparencia, el respeto a los acuerdos y la buena administración pública constituyen pilares fundamentales para fortalecer la democracia y garantizar una educación de calidad en la República Dominicana.