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Redaccion Noticiasenlineard
Detrás de cada carpeta pendiente en el Programa de Medicamentos Costosos se encuentran individuos que enfrentan constantemente el dolor, la inseguridad y el miedo de que el tiempo les juegue en contra. Mientras algunos pacientes cuentan los días para una operación que no se puede llevar a cabo sin el medicamento, otros ven cómo sus condiciones empeoran mientras aguardan una llamada que nunca llega.
Desde el año 2024, al menos 69 pacientes con enfermedad de Crohn y colitis ulcerativa siguen en lista de espera para formar parte del Programa de Medicamentos Costosos, algunos de ellos esperan desde hace cerca de dos años.
La Fundación de Enfermedades Inflamatorias Intestinales Crohn y Colitis Ulcerosa Región Norte (FUNDENICC) advierte que esta cifra no incluye a personas con otras condiciones como psoriasis o enfermedades reumáticas.
“Teníamos un registro de los pacientes que no han podido ingresar. Alrededor de 69 pacientes no han podido entrar en el programa, solo en Crohn y colitis. Sin tener en cuenta psoriasis, reumatología y otras enfermedades”, comentó Diógenes Cruz, director de la fundación.
Asimismo, subrayó que al menos otras decenas de pacientes están a la espera de la autorización para cambiar de tratamiento, ya que los medicamentos actuales han dejado de ser efectivos o han sido rechazados por sus cuerpos.
“Contamos con un segundo grupo cuyo medicamento ya no produce resultados, y es necesario cambiar a otro, pero tampoco se están aprobando las transferencias de un biológico a otro”, expresó.
Además, al menos 11 pacientes han fallecido luchando contra sus enfermedades. No obstante, la fundación afirma que esos lugares no han sido ocupados por nuevos beneficiarios.
“Hasta ahora, no hemos conseguido que ningún nuevo paciente entre al programa y hemos tenido pérdidas. Aparte de eso, lidiamos constantemente con la crisis de los pacientes”, añadió.
Otro problema es la falta de mejores instalaciones para este tipo de pacientes. Según la fundación, han logrado que se autorice la administración de medicamentos en varios centros médicos privados.
“Hay pacientes fuera del Cabral y Báez atendidos por médicos que les administran el medicamento. Esto ocurre porque la sala de infusión es demasiado pequeña y no puede atender a todos”, mencionó.
La situación que describe Fundenicc está íntimamente relacionada con los casos reportados por Listín Diario el 13 de junio de Odali Moatis, Fabiola y Yina Almonte Valdez.
Desde la fundación esperan obtener mejores condiciones y que las autoridades atiendan una serie de solicitudes que serán presentadas ante los medios el próximo 16 de junio.