BOGOTÁ (AP).– La carrera por la Presidencia de Colombia ha entrado en una fase de extrema fricción e incertidumbre institucional. Horas después de consolidarse los resultados preliminares que obligan a un balotaje el próximo 21 de junio, el aspirante conservador Abelardo de la Espriella y el senador progresista Iván Cepeda cruzaron fuertes agravios y acusaciones que elevan la polarización al máximo nivel en la nación suramericana.
Con el 99.43% del conteo informativo procesado por la Registraduría Nacional, De la Espriella (movimiento Defensores de la Patria) consolidó el primer lugar con el 43.73% de los sufragios, seguido por Cepeda (Pacto Histórico) con el 40.91%. El estrecho margen desató una tormenta política inmediata cuando el bloque oficialista decidió cuestionar la legitimidad de los datos provisionales.
El oficialismo siembra dudas y Petro rechaza el software privado
Ante sus simpatizantes en un hotel de Bogotá, Iván Cepeda —ahijado político del actual mandatario— afirmó tener “información e indicios de votaciones atípicas” en un número indeterminado de mesas. Aunque no presentó pruebas físicas, sentenció que su comando no se pronunciará definitivamente hasta que las comisiones escrutadoras aclaren la situación.
Minutos antes, el presidente Gustavo Petro utilizó su cuenta de la red social X para respaldar la postura de su candidato, asegurando de forma contundente que no acepta los resultados del preconteo preliminar por haber sido procesados mediante un software operado por firmas privadas. “Los resultados vinculantes que el presidente atenderá y aceptará son los de las comisiones escrutadoras dirigidas por los jueces”, advirtió Petro, abriendo un frente de disputa con la logística tradicional de la Registraduría Nacional.
De la Espriella desde una cabina blindada: “Por la razón o por la fuerza”
La respuesta de la oposición conservadora no se hizo esperar. Protegido dentro de una cabina a prueba de balas y subido a una plataforma flotante sobre el río Magdalena, Abelardo de la Espriella celebró su ventaja con pantallas gigantes y pirotecnia. El candidato, confeso admirador de Donald Trump y Nayib Bukele, llamó a Cepeda “aliado de narcoterroristas” y convocó a la comunidad internacional a vigilar la segunda vuelta.
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“Vamos a defender la patria por la razón o por la fuerza. Estaré al frente de esta batalla como el mejor guerrero de Colombia”, exclamó De la Espriella vestiendo la camiseta de la selección de fútbol colombiana. Su discurso, centrado en acabar con los diálogos de paz con grupos armados e incrementar la presión militar, cuenta con el respaldo de la reserva militar y las bases del uribismo tradicional.
Cepeda contraataca denunciando un “pasado mafioso”
Por su parte, Cepeda no escatimó en descalificaciones hacia su contrincante, catalogando a De la Espriella como “misógino y homófobo”. El senador progresista alertó que la propuesta de la derecha significa un “regreso al pasado parapolítico, narcotraficante y mafioso” vinculado a los gobiernos de Álvaro Uribe.
Cepeda reafirmó que su campaña busca profundizar las reformas sociales de la administración de Petro —como la laboral y la pensional— e insistirá en la transformación del sistema de salud que fue rechazada previamente por el Congreso de la República, presentándose como la continuidad del proyecto político actual en Bogotá.
