Daniel Suárez celebra después de ganar en la NASCAR Cup Series, el domingo 24 de mayo de 2026, en Charlotte, Carolina del Norte. (AP Foto/Matt Kelley)
CONCORD, Carolina del Norte, EE.UU. (AP). — El piloto mexicano Daniel Suárez se benefició de una estrategia crucial en los pits y de la intervención de la Madre Naturaleza para adjudicarse este domingo por la noche el Coca-Cola 600, una carrera acortada por la lluvia que coronó una jornada de profundas emociones en la que el mundo del automovilismo rindió tributo al fallecido Kyle Busch.
Con este triunfo, Suárez hace historia al convertirse en el primer piloto nacido en México en conquistar el prestigioso Coca-Cola 600. Esta victoria representa el tercer éxito de su carrera en la Cup Series de NASCAR y la primera desde la temporada 2024.
Una apuesta estratégica bajo el agua
Sin un rol protagónico durante la mayor parte de la competencia, Suárez y su equipo se la jugaron en el tramo final. Cambiaron solo dos neumáticos en una parada tardía en los pits, una audaz maniobra que le permitió rebasar en dos ocasiones a Christopher Bell durante los reinicios, justo antes de que el cielo se abriera y la lluvia obligara a NASCAR a dar por terminado el evento de forma definitiva.
La victoria tuvo un significado sumamente especial para el regiomontano, quien en los inicios de su carrera compitió para la escudería Kyle Busch Racing. “Kyle era especial. Hice esto por Kyle, por Samantha, por Brexton, por Lennix y por toda su familia”, manifestó Suárez entre lágrimas al bajar de su vehículo. Detrás del mexicano cruzaron la meta Christopher Bell, en la segunda posición, y Denny Hamlin, en el tercer puesto.
El automovilismo llora a una leyenda
La emblemática carrera se celebró apenas tres días después de que la muerte repentina e inesperada de Busch sacudiera al deporte motor. El dos veces campeón de la Cup Series y máximo ganador histórico de NASCAR con 234 victorias en las tres divisiones nacionales, falleció a los 41 años debido a complicaciones derivadas de una neumonía grave que progresó a sepsis, según informó su familia.
Busch había quedado inconsciente el pasado miércoles mientras practicaba en un simulador Chevrolet, según reveló una fuente allegada bajo condición de anonimato.
Previo al arranque, NASCAR y el Charlotte Motor Speedway homenajearon al legendario piloto plasmando su icónico número 8 y su firma en el césped de la recta principal. Asimismo, los 39 autos en la pista portaron una calcomanía negra con el número 8 en señal de luto, mientras la familia de Busch recibía el apoyo del director ejecutivo de la organización, Steve O’Donnell.
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El relevo en la pista En la competencia, el piloto Austin Hill asumió el volante del equipo Richard Childress Racing en sustitución de Busch, conduciendo provisionalmente el auto número 33, ya que la escudería decidió retirar temporalmente el número 8 hasta que Brexton, el hijo de 11 años de Busch, tenga la edad para pilotarlo. Por su parte, Austin Dillon vio frustradas sus esperanzas de un triunfo emotivo al retirarse a 56 vueltas del final por daños en la parte delantera de su vehículo.
