Ronda Rousey festeja tras derrotar a su compatriota estaounidense Gina Carano en un combate de artes marciales mixtas realizado el sábado 16 de mayo de 2026 en Ingewood, California (AP Foto/Jae C. Hong )
Por NoticiasEnlineaRD
INGLEWOOD, California. – La historia de las artes marciales mixtas (MMA) cerró un círculo perfecto de nostalgia, respeto y poderío deportivo en el Intuit Dome de Los Ángeles. En una noche cargada de emociones, la mítica excampeona de la UFC, Ronda Rousey, derrotó por la vía de la sumisión a la pionera Gina Carano, utilizando su legendaria e icónica llave de brazo (“armbar”) a los escasos 17 segundos de iniciado el combate estelar de la primera cartelera de la disciplina transmitida en vivo a nivel mundial por la plataforma de streaming Netflix.
El choque, que representó un doble retorno inesperado para la industria de los deportes de combate, se estructuró bajo una madurez humana y un respeto mutuo que conmovió a los miles de fanáticos presentes en la moderna arena del sur de California. Rousey, de 39 años, ponía fin a una ausencia de 9 años y medio alejada del octágono, mientras que Carano, de 44 años, desafiaba las leyes del tiempo al ponerse los guantes tras 17 años de inactividad competitiva.
Paso a Paso: Los 17 segundos que paralizaron la jaula
Paso 1: El estallido inicial. Tan pronto como sonó la campana inicial y la puerta de la jaula se cerró, Ronda Rousey (13-2) eliminó cualquier rastro de duda o especulación. Sin perder un solo segundo de tiempo, se lanzó con una agresividad felina y derribó a Carano de inmediato, llevando la pelea a la lona de forma instantánea.
Paso 2: La transición perfecta. Haciendo gala de la velocidad que la llevó a ganar de manera célebre ocho combates en menos de un minuto durante la década de 2010, Rousey se posicionó con precisión milimétrica sobre el cuerpo de su oponente.
Paso 3: La sumisión definitiva. Con una técnica pulida en sus años de judo olímpico, Rousey atrapó y torció el brazo de Carano con su temible “armbar”, obligando a la detención del combate de manera fulminante antes de que ocurriera una fractura.
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“De verdad no quería lastimarla. Por suerte fue simplemente un hermoso arte marcial, eso es lo que es”, declaró Rousey con una notable sensibilidad tras el desenlace. Al ser cuestionada sobre si pensó en alargar el espectáculo en una pelea que llevaba años gestándose, la excampeona sonrió con franqueza familiar: “Claro que no. Mi esposo y mis hijos me están viendo. No quiero hacerlos pasar por nada más de lo que tengo que hacer”.
El abrazo de dos pioneras unidas por el destino
Lejos de la amargura de la derrota, Gina Carano asimiló el resultado con una sonrisa en el rostro. Ambas gladiadoras se fundieron en un cálido y prolongado abrazo en el centro de la jaula, intercambiando palabras de admiración mutua. Carano, cuyo carisma televisivo a finales de los 2000 inspiró originalmente a Rousey a incursionar en las MMA, valoró su regreso como un triunfo personal sobre múltiples problemas de salud que enfrentó en los últimos años, tras el abrupto fin de su carrera actoral en 2021.
“Me sentía tan lista. Nunca me había sentido tan bien. Pero no he estado aquí durante 17 años… y quería golpearla”, bromeó Carano ante el público. “Entrar aquí después de 17 años fue una victoria. Pelear contra una leyenda fue una victoria. Me siento genial. Pero ella entrenó, tenía su plan de pelea. Siento mucho amor y respeto por ella”.
El evento deportivo, organizado bajo el sello de MVP Promotions, representó el punto final de una era, dado que Ronda Rousey reafirmó que esta fue de manera definitiva la última pelea de su carrera profesional para regresar a la tranquilidad de su granja en Riverside junto a sus dos hijos. Por su parte, Carano dejó una puerta abierta hacia el futuro tras haber demostrado que el coraje y la disciplina no tienen fecha de vencimiento.
