Redacción Noticiasenlineard. Foto del Listín Diario
Santo Domingo.-En la República Dominicana, se vivió con gran emoción cada victoria durante los recientes Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. Los aplausos resonaron en los recintos y las medallas brillaron con el orgullo de un país. Sin embargo, cuando se apagan las luces del ring y los aficionados se marchan a casa, algunos campeones enfrentan la lucha más dura y dolorosa de todas: sobrevivir a la pobreza. Este es el cruel panorama que atraviesa Disney Ezequiel Medina, un boxeador de solo 19 años que alcanzó la cima del deporte, pero que regresa a un hogar lleno de necesidades.
Originario de La Zurza, uno de los barrios más pobres y vulnerables del Distrito Nacional, Medina fue el único boxeador de la capital que logró colgarse la medalla de oro en la categoría de 60 kilogramos. Su técnica sobresaliente y su coraje en el ring hicieron sonar el himno nacional, convirtiéndolo en una promesa del boxeo a nivel mundial. No obstante, la realidad fuera del gimnasio no reconoce medallas ni títulos. Al volver a su humilde hogar, el brillo del oro contrasta de manera dolorosa con los agujeros en el techo de zinc y las goteras que inundan su vivienda cada vez que la lluvia cae sobre la ciudad.
A su corta edad, Disney ha tenido que crecer rápidamente y asumir el papel de cabeza de familia, llevando sobre sus hombros el bienestar de sus seres queridos. Su madre, quien es su mayor motivación, sufre de graves problemas de tiroides, una condición que requiere atención médica constante y medicamentos. A pesar de su estado de salud, ella se ve obligada a “chiripear” todos los días trabajando en una lotería para aportar un poco de dinero y aliviar la pesada carga económica que pesa sobre su hogar. Es un ciclo de sacrificio donde el talento es abundante, pero las oportunidades básicas son escasas.
Esta difícil situación ha vuelto a poner en el foco la realidad que enfrentan los atletas de élite en el país. Recientemente, diferentes sectores del boxeo nacional, junto con la fundación Central Boxing, han levantado la voz para demandar que los campeones dominicanos dispongan de un “hogar digno” y del apoyo institucional necesario para no ser olvidados tras alcanzar el éxito.
Personalidades como el nuevo ministro de Deportes, Kelvin Cruz, ahora tienen el reto de atender este llamado social. La historia de Disney Medina refleja la de muchos jóvenes que luchan por su país con el estómago vacío, mostrando que en la República Dominicana, a menudo, el verdadero campeonato se juega cada día bajo un techo con goteras.