La Copa del Mundo más grande de la historia rompió fuegos de manera oficial [Noticias en Línea RD]. Ante un Estadio Azteca abarrotado por 80,824 espectadores, una cartelera musical estelar encabezada por Shakira, Maná y J Balvin dio inicio a la cita mundialista de 2026, la primera edición que engloba a 48 selecciones nacionales y un récord absoluto de 104 partidos en total [Noticias en Línea RD].
Sin embargo, el hito histórico de México —único país en albergar tres Mundiales (1970, 1986 y 2026)— se vio envuelto en fuertes contrastes políticos y sociales fuera de la cancha, marcados por la sorpresiva ausencia de la presidenta Claudia Sheinbaum y un colapso vial debido a masivas protestas civiles.
El broche de oro musical: “Dai Dai” y el desfile de las 48 naciones
El espectáculo inaugural arrancó una hora y media antes del partido de apertura entre el coanfitrión México y Sudáfrica. La mítica banda pop-rock mexicana Maná abrió el escenario al ritmo de su clásico “Oye mi amor”, seguida inmediatamente por la energía de Danny Ocean con su tema “Partidazo”.
La representación local continuó con Belinda y Los Ángeles Azules, quienes pusieron a bailar cumbia al coloso de Santa Úrsula. Posteriormente, J Balvin hizo su entrada en escena a bordo de un tradicional taxi amarillo mexicano. El clímax llegó con la icónica Shakira, quien junto al artista nigeriano Burna Boy interpretó en vivo “Dai Dai”, la canción oficial de este torneo, desatando la euforia de las gradas. Minutos después, la destacada actriz Salma Hayek fue la encargada de presentar las banderas de las 48 delegaciones en el terreno de juego, acompañada por leyendas del fútbol como Ronaldinho Gaúcho y Cuauhtémoc Blanco.
La ausencia de Sheinbaum y la polémica de los “Precios Dinámicos”
La jornada estuvo marcada por una sorpresiva decisión política: la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum decidió no asistir al Estadio Azteca, rompiendo la larga tradición de los mandatarios en los partidos de apertura. Sheinbaum cedió formalmente su boleto —el número 001— a una joven indígena y anunció que seguiría el torneo junto al público general a través de las pantallas gigantes instaladas en el Zócalo capitalino.
Analistas locales e internacionales interpretan este movimiento desde dos perspectivas:
Protesta sutil a las tarifas de la FIFA: El rechazo a los “precios dinámicos” del mercado que encarecieron las entradas de forma estratosférica por primera vez en la historia.
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Escenario político interno: Una medida de prudencia ante el recrudecimiento de las tensiones sociales y las manifestaciones de protesta que han sitiado el centro de la ciudad en las últimas semanas.
Caos vial y un estricto blindaje de seguridad
Fuera de la fiesta deportiva, las protestas sociales provocaron un colapso masivo del tránsito en las principales avenidas de la Ciudad de México. Ante convocatorias que pretendían marchar directamente hacia el recinto deportivo, las autoridades impusieron cercos policiales y cortes viales drásticos, bloqueando por completo los accesos vehiculares en las inmediaciones del Estadio Azteca y los recintos oficiales del Fan Fest.
