Santo Domingo, RD.-La agricultura dominicana atraviesa una transformación silenciosa: cada vez hay menos trabajadores disponibles para determinadas labores, y esa reducción está empujando a productores y autoridades a buscar en la maquinaria una alternativa para mantener la productividad y reducir costos.
En el primer trimestre de 2026, 322,868 personas estaban ocupadas en agricultura y ganadería, frente a las 354,728 registradas en igual período de 2025. Son 31,860 trabajadores menos, equivalente a una caída de 8.9%, de acuerdo con datos del Banco Central de la República Dominicana.
La reducción no es un fenómeno aislado. El empleo agropecuario también ha mostrado una tendencia descendente en los últimos años. En el cuarto trimestre de 2020 alcanzaba 405,331 ocupados, pero para el mismo período de 2021 había bajado a 358,105.
Aunque el sector recuperó parte del terreno en 2022, cuando registró 367,615 trabajadores, posteriormente volvió a retroceder: 366,361 en 2023 y 358,330 en 2024.
El campo comienza a depender menos de la fuerza física
Ante esta menor disponibilidad de mano de obra, la maquinaria empieza a ocupar un espacio cada vez más importante en aquellas labores que pueden ser realizadas mediante equipos especializados.
El agrónomo Ángel “Tito” Hernández, presidente de la Asociación Nacional de Profesionales Agropecuarios (ANPA), sostiene que la mecanización permite reducir la cantidad de trabajadores necesarios en determinadas actividades, aunque su impacto depende del cultivo, el terreno y la etapa de producción.
Preparación de terrenos, arado, rastra, nivelación, siembra, fumigación, fertilización, riego y algunas labores de cosecha se encuentran entre las actividades con mayores posibilidades de mecanización.
“Lo que está cambiando es la forma de trabajar en el campo”, explicó Hernández, al señalar que trabajos que anteriormente requerían varios obreros pueden realizarse actualmente con una máquina y uno o dos operadores.
Pero el cambio no significa necesariamente la desaparición del empleo agrícola.
La tecnología cambia al trabajador, no necesariamente lo elimina
La llegada de más maquinaria también genera nuevas necesidades. Operadores de tractores y cosechadoras, mecánicos, técnicos de riego y trabajadores capacitados para utilizar drones, GPS, sensores y sistemas de agricultura de precisión forman parte del nuevo perfil que comienza a demandar el sector.
Para Hernández, la modernización es necesaria para que el país pueda producir más, mejorar la eficiencia y reducir costos, pero advierte que el trabajador debe formar parte de esa transformación.
“Nuestro campo tiene que modernizarse porque tenemos que producir más, producir mejor y bajar costos”, sostuvo.
El problema: ¿quién puede pagar la tecnología?
Uno de los principales obstáculos continúa siendo el costo de los equipos.
Mientras algunos productores tienen capacidad para incorporar tecnología, los pequeños agricultores difícilmente pueden adquirir por cuenta propia un tractor con sus implementos, lo que genera el riesgo de ampliar la brecha entre grandes y pequeños productores.
Por esa razón, el presidente de la ANPA plantea fortalecer los servicios públicos de mecanización y ampliar los mecanismos de acceso colectivo mediante asociaciones y cooperativas.
La realidad del campo dominicano, explica, es desigual: existen productores altamente tecnificados y otros que todavía dependen considerablemente del trabajo manual.
Los servicios públicos ganan importancia
Los Centros de Servicios de Mecanización Agrícola (Cesma) representan una de las principales vías para acercar la maquinaria a productores que no pueden adquirirla individualmente.
Durante 2025, estos centros operaron en Higüey, Baní, Azua, San Juan de la Maguana, Barahona, La Vega, San Francisco de Macorís, Moca y Dajabón.
Según datos del Ministerio de Agricultura, los centros contaron con 97 tractores para labores de corte, cruce y rastra. En conjunto, mecanizaron 616,861 tareas y beneficiaron a 11,322 agricultores.
Dajabón encabezó la cobertura con 137,292 tareas, equivalente al 22.3% del total, seguido por Barahona, con 106,222, y San Juan de la Maguana, con 84,716.
Un campo que tendrá que producir con menos trabajadores
La reducción del empleo agropecuario plantea un desafío que va más allá de sustituir trabajadores por máquinas. La agricultura dominicana tendrá que encontrar un equilibrio entre productividad, tecnología, capacitación y acceso de los pequeños productores a los equipos.
El reto no parece ser simplemente mecanizar el campo, sino conseguir que la tecnología permita producir más y mejor sin profundizar las diferencias entre quienes pueden tecnificarse y quienes todavía dependen de la fuerza manual.