Mario José Redondo Llenas ofrece sus primeras declaraciones tras recuperar su libertad a los 49 años. Foto: Foto de fuente externa
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SAN CRISTÓBAL, RD. – Este martes 5 de mayo de 2026, la República Dominicana fue testigo del cierre de uno de los capítulos más oscuros de su historia criminal reciente. Mario José Redondo Llenas, tras agotar la pena máxima de 30 años de prisión, abandonó el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo Hombres, marcando su retorno a la sociedad a los 49 años de edad.
A las afueras del recinto carcelario, rodeado de una fuerte presencia mediática, Redondo Llenas leyó un comunicado donde el arrepentimiento fue el eje central. “Hoy nuevamente pido perdón a mi familia, víctimas directas, y a la sociedad afectada por mi comportamiento”, expresó con voz pausada, asegurando que ahora asume el “compromiso de reparar el daño causado”, aunque reconoció que nada borrará el dolor del pasado.
Un crimen que marcó a una nación
El caso Llenas Aybar no fue un homicidio más; fue el suceso que, en mayo de 1996, transformó la percepción de seguridad y justicia en el país. El brutal asesinato del niño José Rafael Llenas Aybar, de apenas 12 años —quien recibió 34 puñaladas y fue hallado en el arroyo Lebrón—, conmocionó a la sociedad no solo por su crueldad, sino por el vínculo familiar y la traición que implicó.
Transformación tras las rejas: ¿Reinserción o castigo?
Durante sus tres décadas de encierro, Redondo Llenas pasó por un proceso de formación técnica y académica, completando estudios en Derecho y formación Agropecuaria. Su salida se produce de forma automática al cumplir el 100% de su condena, sin haber recibido beneficios de libertad condicional previos, a pesar de múltiples intentos legales en años anteriores.
Mientras su cómplice, Juan Manuel Moliné Rodríguez, recuperó su libertad en 2016 tras cumplir 20 años, Redondo Llenas —señalado como autor material e intelectual— ha sido la cara visible del castigo máximo permitido por la ley dominicana de la época.
El dilema social
Para el equipo de NoticiasEnlineaRD, este acontecimiento abre un debate necesario: ¿Está preparada la sociedad para reintegrar a quien cometió el “crimen del siglo”? Aunque el ciclo legal ha concluido, la condena moral de una parte de la población sigue vigente, cuestionando si el arrepentimiento y la educación en prisión son suficientes para saldar una deuda de tal magnitud.

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