El colectivo Ciudadano por la Calidad Educativa reclamó al presidente Luis Abinader y al ministro de Educación respuestas sobre las condiciones actuales del sistema educativo.Guillermo Burgos.
El Palacio Nacional estrena “La Agenda Semanal” prometiendo un despliegue operativo integral, mientras la realidad en los barrios expone a miles de niños sin cupo, escuelas a medio construir y el descontento del personal docente.
REDACCIÓN EDITORIAL (Noticias En Línea RD).– El inicio de un nuevo año escolar en la República Dominicana se ha convertido, por tradición y deficiencia sistémica, en un crudo recordatorio de que los discursos oficiales rara vez sintonizan con la realidad de los hogares vulnerables. Este lunes, el presidente Luis Abinader y las autoridades del sector educativo aprovecharon el estreno del espacio institucional “La Agenda Semanal” para presentar un despliegue operativo catalogado como “exitoso” y “sin precedentes”. Sin embargo, detrás del millonario blindaje publicitario, el ciclo lectivo arranca cojeando en sus pilares más elementales.
Para el Gobierno, la narrativa se sostiene en grandes números: la promesa de 1,509 aulas habilitadas para agosto, una inversión de RD$1,251 millones en bonos escolares y el despliegue de 1,871 autobuses del sistema de Transporte Estudiantil (TRAE) en 31 provincias. Pero para el ciudadano de a pie, la matemática es distinta. La realidad es que las deficiencias en la infraestructura y la planificación vuelven a dejar a miles de niños dominicanos fuera de las aulas por falta de cupo, una negligencia que condena a la deserción o al endeudamiento familiar en colegios privados improvisados.
El mito de las aulas listas y las obras de arrastre
Resulta contradictorio que el mandatario y su gabinete de construcción discutan los planteles “todos los martes” cuando en los barrios del Gran Santo Domingo, Santiago y la línea fronteriza proliferan escuelas paralizadas desde hace años. Informar que aún quedan 266 planteles pendientes de intervención crítica para diciembre es admitir que el sistema inicia el año en estado de hacinamiento.
Las cacareadas 1,509 aulas entregadas en agosto no han sido suficientes para mitigar el crecimiento de la demanda estudiantil, un fallo de previsión que el Ministerio de Educación arrastra como una herencia maldita que ninguna reforma de gestión ha logrado subsanar.
Caos con los docentes, conserjes y la calidad educativa

El maquillaje gubernamental tampoco logra ocultar las grietas en el capital humano. El año escolar arranca en medio de un tenso panorama laboral debido a los recurrentes conflictos con el personal docente y las deficiencias en el nombramiento de conserjes y personal de apoyo. La falta de un consenso real con los gremios y las denuncias de politización en las plazas administrativas mantienen a decenas de escuelas operando a media capacidad o bajo la amenaza de paros laborales. Un aula física sin el maestro adecuado o sin las condiciones mínimas de higiene es un espacio vacío de verdadera educación.
Distribuir 8 millones de libros de texto es un paso administrativo básico, no una hazaña heroica. El verdadero indicador de éxito no es la cantidad de manuales repartidos ni el monitoreo por satélite de los autobuses del TRAE; el éxito se mide en la garantía de que ningún niño dominicano se quede en las calles por la incapacidad del Estado de garantizarle una butaca. Mientras persista el viacrucis de los padres deambulando por los distritos educativos en busca de un cupo, los anuncios de “La Agenda Semanal” seguirán siendo percibidos por la población como simple retórica palaciega. El año escolar ha comenzado, pero la tarea en educación sigue quemada.