Vicente Garcia durante su paso por la alfombra de la Premiere del Latin Grammy, el 16 de noviembre del 2017 en Las Vegas, Nevada. (Bryan Steffy/Getty Images for LARAS)
Por ASSOCIATED PRESS
CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Han pasado ocho años desde que el músico dominicano Vicente García fue galardonado como mejor nuevo artista con “A la mar”, un álbum íntimo, casi acústico y dedicado a los ritmos afrocaribeños tradicionales.
Ahora ha sido nominado en la categoría de álbum del año por “Puñito de Yocahú”, en el que lleva su música a una nueva era incorporando sampleos, sintetizadores y una narrativa sociohistórica que hace un ajuste de cuentas sobre el pasado a veces doloroso de la región.
García se propuso resaltar la herencia taína de República Dominicana y a la vez crear música que reflejara la modernidad. Su álbum también le valió una nominación a mejor álbum tropical contemporáneo y a mejor canción cantautor por “Quisqueya”.
“Realmente es la apuesta, proponer influenciado por el folclor, pero proponer algo actual… Me interesa muchísimo explorar e investigar los orígenes de la música caribeña y dominicana, pero también me encanta la síntesis modular, me encanta trabajar la música electrónica”, señaló. “Me hace sentir superfeliz y orgulloso poder lograr justo lo que proyecté… hacer un disco tropical pero que tuviera una identidad actual y que tuviera una propuesta con sonoridades de estos tiempos”.
Las canciones tienen vocabulario de la cultura taína. Yocajú, por ejemplo, es la deidad suprema de los indígenas taínos, los primeros pobladores de República Dominicana. En la portada, García incluyó un amuleto de protección en forma de puño para reflejar la cultura española, la cultura africana y la cultura taína.
“Él hacía mucha música promoviendo su dictadura. Entonces, paradójicamente, para hacer esta canción, cogí un pedazo de una canción, que había hecho para él, que se llama ‘La era gloriosa’”, detalló.
Pero la canción también describe a Dominicana, o Quisqueya, como “la tierra de mis amores”. García dijo que busca una nueva historia “a través de la resiliencia y del amor por nuestra patria”.
En el espectro sonoro opuesto, casi acústico, aunque no sin distorsiones y sonidos de sintetizador, está “Boca e’ Nigua” un tema que surgió de una visita a un antiguo ingenio azucarero en el que hubo esclavitud asfixiante y también un movimiento de rebelión.
“Esa canción surge a partir de una visita que hice a ese ingenio. Y ahí sentí el dolor que debieron haber sentido porque se ve todavía la maquinaria, como arrastraban la molienda”, resaltó. Surgió “como un canto de desahogo a todo ese dolor que se vivió ahí a través de la esclavitud y de la industria azucarera”.
