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SANTO DOMINGO.– Con la firme determinación de no permitir que las glorias pasadas nublen el hambre de gloria futura, los actuales bicampeones nacionales, Leones del Escogido, se reportan listos para el inicio de la temporada del Béisbol Invernal Dominicano (LIDOM). Bajo una consigna que ya retumba en el clubhouse escarlata —“No queremos defender la corona, queremos ganar otra”—, el conjunto capitaleño dejó en claro que el conformismo no tiene cabida en sus filas y que su único objetivo estratégico es levantar un nuevo trofeo de campeones.
El ambiente en el campamento de los Leones desborda intensidad. El cuerpo técnico y la gerencia de operaciones han enfatizado que ingresar a un torneo con la etiqueta de “defensores” puede ser una trampa psicológica peligrosa. En lugar de mirar hacia atrás y regodearse en los éxitos recientes que los consagraron como bicampeones, la organización ha inyectado una dosis de agresividad y enfoque desde el primer día de los entrenamientos oficiales, mentalizando a los peloteros nativos e importados de que el marcador vuelve a estar en cero para todos los equipos de la justa invernal.
La estructuración del roster escarlata para esta campaña refleja precisamente esa ambición de dominio sostenido. La gerencia no se durmió en los laureles; por el contrario, ejecutó contrataciones estratégicas y movimientos en el mercado para robustecer tanto el cuerpo de lanzadores abridores como el relevo intermedio, además de sumar bates de poder que prometen dinamita en las entradas intermedias de los partidos. La meta es clara: mantener un equipo competitivo, atlético y, sobre todo, con la profundidad necesaria para resistir el exigente calendario de la vuelta regular y las etapas semifinales.
La clave está en el enfoque diario
Líderes veteranos del vestuario y figuras emergentes han coincidido en que el éxito de la franquicia radicará en la capacidad de ejecutar los fundamentos del juego día a día, sin dar por sentado ningún rival. La mística del Escogido se ha caracterizado históricamente por la entrega de su fanaticada y la garra de sus jugadores en los momentos de mayor presión en el Estadio Quisqueya Juan Marichal, factores que la directiva busca potenciar al máximo en esta nueva contienda.
Con el inicio oficial del torneo a la vuelta de la esquina, las expectativas de la crónica deportiva local sitúan al Escogido como el rival a batir, una presión que el conjunto rojo asume con total naturalidad y madurez profesional. Los melenudos están listos para saltar al terreno, no para resguardar lo que ya ganaron, sino para salir a la caza de una nueva página dorada en la historia de la pelota caribeña.