Un manifestante patea una lata de gas lacrimógeno durante una protesta en París, este 6 de octubre del 2026. Imagen de cortesía de AP.
PARÍS.-La policía de Francia recurrió al uso de gas lacrimógeno y métodos antidisturbios para dispersar las multitudinarias manifestaciones que movilizaron a más de un cuarto de millón de personas en todo el territorio francés. Las concentraciones, protagonizadas por estudiantes de secundaria con el respaldo de padres y docentes, exigen de manera urgente un incremento sustancial en el financiamiento para la educación pública, elevando al máximo la presión política sobre el gobierno del presidente saliente Emmanuel Macron.
De acuerdo con los datos oficiales suministrados por el Ministerio del Interior francés, un total aproximado de 266,000 manifestantes se movilizaron durante la jornada de este martes, registrándose unas 56,000 personas marchando únicamente en las calles de París. Lo que comenzó a mediados de septiembre como un descontento focalizado en un liceo de la región parisina ha evolucionado hacia un robusto movimiento de huelga nacional, marcando la recta final de los casi 10 años de mandato de Macron y convirtiéndose en el eje de debate de la campaña para las elecciones presidenciales.
Ola de arrestos y cuestionamiento al uso de la fuerza
La respuesta de los cuerpos de seguridad del Estado ha encendido las alarmas de organizaciones de derechos humanos tras reportarse la detención de casi 500 personas en un solo día, acumulando un histórico de más de 6,500 arrestos (en su mayoría menores de edad) desde que iniciaron los boicots y bloqueos de planteles escolares. Los enfrentamientos más severos se concentraron en las plazas de París, Marsella y Estrasburgo, donde grupos estudiantiles chocaron con los agentes de la policía antidisturbios.
El conflicto ha dejado un saldo preocupante en materia de lesiones:
Afectación escolar: Las clases fueron suspendidas total o parcialmente en 891 escuelas a nivel nacional debido a los cierres preventivos ordenados por el Ministerio de Educación para contrarrestar los bloqueos con contenedores y barricadas.
Bajas y heridos: Las autoridades informaron que 715 agentes policiales han resultado lesionados, mientras que las tácticas de dispersión con balas de goma y granadas aturdidoras provocaron mutilaciones graves a manifestantes, incluyendo a un adolescente de 15 años que perdió una mano el pasado lunes.
Aulas deterioradas: El núcleo de las quejas estudiantiles denuncia el abandono de la infraestructura escolar, reportando aulas infestadas de plagas, sobrecarga de horas lectivas obligatorias y falta de mobiliario básico y climatización en los distritos menos favorecidos.
Ante la crisis, el primer ministro Sébastien Lecornu calificó algunos focos de protesta como actos de “ultraviolencia” institucional, mientras que el partido de extrema izquierda Francia Insumisa ha respaldado abiertamente las movilizaciones. Como medida de mitigación, el Ministerio de Educación habilitó un portal web de quejas anónimas para los alumnos, pero las federaciones de estudiantes de secundaria ya convocaron a una nueva jornada de huelga nacional para este jueves, advirtiendo que las manifestaciones no se detendrán hasta que el gobierno priorice presupuestariamente el futuro de la juventud. El descontento civil en Europa se ha expandido a la vecina Bélgica, donde se registraron disturbios y más de 30 arrestos en la ciudad de Lieja.